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¡La Patria demanda corazones ardientes!

Armando Vargas Araya | 15 de Septiembre 2007

• Presentación del libro de Luko Hilje, De cuando la patria ardió (EUNED, 2007)

Somos dichosos en el país de la fraternidad, la justicia y la paz, porque hoy festejamos el aniversario 186 de la Patria, no con un desfile de fuerza militar, sino con esta feria del libro costarricense. Es el mejor testimonio de los atributos distintivos de nuestra civilización propia, no mejor pero sí diferente y excepcional en el contexto de un mundo que se despeña por el atajo mercantilista del materialismo extremo. Aquí disfrutamos la quintaesencia de la costarriqueñidad, la celebración excelsa de la lengua, de la cultura, de la latinidad, el triunfo de la escuela sobre el cuartel. Esto es hermoso.

Gracias a la Editorial Costa Rica, a la Municipalidad de San José, a las editoriales y librerías, empresas e instituciones que, por segundo año consecutivo, auspician y organizan esta actividad culta en el boulevard de la Avenida Central o Avenida Fernández Güell. Gratitud especial para cada una de las personas que nos acompañan en esta gala del espíritu.

Gracias a la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia por convocarnos a la presentación del libro decimotercero de una fructífera cosecha de obras alusivas a la Guerra Patria, salidas a la luz ―de prensas particulares o públicas― en 2006 y 2007. Mientras los gobernantes guardan ominoso silencio en torno al sesquicentenario de la soberbia victoria de Costa Rica sobre el filibusterismo de los Estados Unidos ―aunque sobren tiempo y voluntad para escribir de cumpleaños bancarios, cuentos chinos o tenores muertos―, hay autores comprometidos con la actualización y la ampliación del conocimiento sobre los hechos más prodigiosos de nuestra historia.

Gracias al buen ciudadano que es el doctor don Luko Hilje Quirós, autor del libro De cuando la patria ardió, obra que se lanza ahora al juicio del público lector. Costarricense de estirpe croata, entomólogo de profesión, profesor emérito, cultor del legado biológico y cívico de mujeres y hombres conservacionistas, en sus años de madurez don Luko ha producido otros tres títulos: Los viejos y los árboles (2002), Karl Hoffman: naturalista, médico y héroe nacional (2006), y Karl Hoffman: cirujano mayor del Ejército Expedicionario (que sale pronto). Científico empeñado en tareas humanísticas, es meritoria la obra de investigación y divulgación de tan destacado hijo del cantón de Naranjo.

Esta colección de 27 textos en prosa lírica los más, escritos para la prensa digital ―que leí originalmente en www.tribunademocrática.com―, son como una pintura al fresco, con cuadros grandes o chiquitos, secuencias documentales e interpretativas, escenas curiosas y épicas, relatos realistas o ficcionales de la Guerra Patria, tramado todo con fascinación y fervor por la Costa Rica heroica de 1856 y 1857. El objeto del conjunto es avivar el calor cívico en la encrucijada actual, cuando la permanencia de la forma costarricense de vivir es amenazada por el dominio tiránico del torbellino globalizador.

El compendio es efectivo porque cuando sus partes se divulgaban por Internet, un lector asiduo preguntó: “¿Quién será ese alemán que rememora tan clarita la guerra de los costarricenses contra el filibusterismo?”. Comenzaba a calar el mensaje de nuestro autor, mientras se percibía con preocupación y sinsabor el vergonzante mutis oficial sobre la gloria y la grandeza conquistadas por Costa Rica en el campo del decoro, de la dignidad y del honor.

El impacto de estas narraciones crece con la reproducción a color de 32 pinturas del artista alajuelense don Carlos Aguilar Durán, entregado desde hace años a una espléndida reviviscencia de la Guerra Patria, la cual ya supera el centenar de lienzos de generosa dimensión y notable factura. Su obra apenas empieza a trascender en el ámbito nacional y ciertamente promete compararse con el célebre tapiz de Bayeaux, que rescata las acciones de los normandos en su victoria de 1066 sobre los ingleses en la batalla de Hastings.

La edición es atractiva y pulcra, como toda la producción de la EUNED. Ojalá que el libro circule mucho por su carácter divulgativo y por la acción paciente y persistente de don Luko, quien acostumbra presentar cada una de sus obras en numerosas charlas y conferencias.

Una posibilidad para los padres de familia y para los docentes también, es coleccionar en bibliotecas hogareñas y escolares, las obras recientes sobre la gesta de 1856 y 1857. Vale la pena mencionar los trece títulos:

Relaciones internacionales y lucha contra los filibusteros: Teodoro Picado Michalski y Rafael Obregón Loría, de Manuel Araya Incera (Editor) – Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas

Los soldados de la Campaña Nacional (1856-1857), de Raúl Francisco Arias Sánchez – EUNED

Historia del 11 de abril: Juan Santamaría entre el pasado y el presente (1915-2006), de David Díaz Arias – Editorial UCR

El erizo: novela histórica, de Carlos Gagini, nueva edición con prólogo y notas de Fernando Herrera – EUNED

Álbum Pedro Loría Iglesias, –en disco compacto–, Museo Histórico Cultural Juan Santamaría

De cuando la patria ardió, de Luko Hilje – EUNED

Karl Hoffman: naturalista, médico y héroe nacional, de Luko Hilje – INBio

Diario privado de Máximo Blanco durante las operaciones militares efectuadas en el río San Juan, diciembre de 1856 a febrero de 1857, de Werner Korte Núñez (Editor) –en disco compacto– Museo Histórico Cultural Juan Santamaría

Imágenes del poder: Juan Santamaría y el ascenso de la nación en Costa Rica (1860-1915), de Rafael Ángel Méndez – EUNED

Diarios de Faustino Montes de Oca Gamero, de Clotilde Obregón Quesada (Editora) – Editorial UCR

Clarín Patriótico: la guerra contra los filibusteros y la nacionalidad costarricense, de Juan Rafael Quesada – Museo Juan Santamaría / Colegio de Licenciados y Profesores

Del Cañas-Jerez al Chamorro-Bryan: las relaciones limítrofes entre Costa Rica y Nicaragua, 1858-1916, de Luis Fernando Sibaja – Museo Juan Santamaría / Ministerio de Cultura; y

El lado oculto del Presidente Mora: resonancias de la Guerra Patria contra el filibusterismo de los Estados Unidos (1850-1860), de quien les habla – Editorial Juricentro.

Estas trece obras son testimonio de que la conciencia colectiva costarricense atesora y venera las proezas de aquel pueblo de cien mil almas, conducido por el Presidente de la República, don Juan Rafael Mora, en «hazañas de arcángeles de luz contra príncipe de las tinieblas».

Porque la Guerra Patria es la conquista de nuestra segunda Independencia Nacional, crisol indiscutible de la nacionalidad costarricense. La juventud se inmoló entonces para salvar la existencia de las generaciones venideras. La distinción entre la Primera Independencia de España y la Segunda Independencia del filibusterismo esclavista de los Estados Unidos, fue enfatizada al inaugurarse el Monumento Nacional por el cafetalero y político don Juan Bautista Quirós, quien dijo:

«Si en 1821 hicimos la conquista pacífica de nuestra independencia, más tarde en 1856 y 1857, sellamos con sangre generosa, con actos de heroísmo sublime y con esfuerzos denodados, propios de la leyenda, la obra incruenta, pero trascendental de nuestros padres, demostrando de esta suerte, al cabo de treinta y cinco años, que éramos dignos de la independencia para nosotros conquistada por nuestros gloriosos antecesores, y que sabíamos apreciar y defender el rico legado de libertad que se nos viene transmitiendo de generación en generación, como depósito sagrado e invulnerable. Nos faltaba en verdad, como la consagración final y definitiva de nuestros naturales derechos a la independencia, nos faltaba esa fórmula según la cual un pueblo no goza ante el mundo de las prerrogativas y respetos de pueblo libre, mientras no haga la prueba de su aptitud para serlo, mientras no se muestre digno de la libertad, por su denuedo, por su heroísmo y por su abnegación en defensa de ella. La campaña contra el filibusterismo cosmopolita vino a ser de este modo para Centroamérica, el complemento de su independencia, su consagración de pueblo libre».

Los costarricenses de 1821 lucharon por la Primera Independencia del Imperio Colonial Español con ideas, no con armas, aunque a los dos años hubo efusión de sangre en una guerra civil en la que resultaron vencidos los anexionistas que pretendían uncir nuevamente el país al Imperio Mexicano de Iturbide. El desafío del filibusterismo de los Estados Unidos se presentó cuando habían transcurrido escasas dos décadas de la separación definitiva de la República Federal de Centroamérica, para que «los pueblos de Costa Rica asumieran la plenitud de su soberanía y formaran un Estado libre e independiente».

El recordado polígrafo, don Abelardo Bonilla afirmó que la Guerra Patria «fue la primera y la única gran empresa internacional de Costa Rica; el sacrificio fue superior a sus posibilidades y los resultados fueron admirables, ya que con ellos se terminó una peligrosa aventura imperialista que amenazaba a Centro América y se puso a prueba, en una hazaña de proporciones épicas, la dignidad del sentimiento nacional».

Fueron la libertad, la independencia y el derecho de existir como nación soberana, las que se conquistaron con gran sacrificio humano en los campos de batalla contra el temerario invasor.

En una solapa del libro de don Luko, se lee que la obra aquí presentada, «representa un cálido tributo a la memoria de tantos héroes y heroínas, la mayoría anónimos, que con generosidad, sacrificio y gallardía supieron defender nuestra libertad y soberanía. Pero, a la vez, es una advertencia acerca de que la lucha contra el filibusterismo no ha terminado».

Si hace 150 años la patria ardió, hoy y siempre la patria demanda de sus hijos corazones ardientes porque la libertad, la independencia y la soberanía se defienden día con día.

Armando Vargas Araya | 15 de Septiembre 2007

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