• Valoración ética del TLC: posición de casi cien sacerdotes católicos
Se ha pedido a nuestra Iglesia manifestarse neutral en esta importante contienda que es el referendo por el Tratado de Libre Comercio de Costa Rica con Estados Unidos. Eso significaría, ni más ni menos, que desfigurarla totalmente, pues la Iglesia debe estar siempre del lado de la verdad, de la justicia y del bienestar social. Mons. Ignacio Trejos, Obispo Emérito de San Isidro de El General.
De manera categórica, los presbíteros firmantes declaramos favorecer el justo comercio internacional y somos conscientes de sus posibles beneficios, pero nos oponemos al TLC que será sometido a referéndum, por haber sido tan mal negociado y ser nefasto para la nación costarricense.
Hemos considerado un deber de conciencia publicar esta Valoración Ética del Tratado de Libre Comercio que será sometido a referéndum. Lo hacemos en obediencia a lo dispuesto por nuestros Obispos, que nos invitan a pronunciarnos y orientar al pueblo creyente, con la única restricción de hacerlo durante las celebraciones litúrgicas. Procederemos conforme al método eclesial de VER, JUZGAR y ACTUAR.
VER
1. Un tratado negociado a espaldas de la ciudadanía y en secreto
El proceso de negociación del TLC con Estados Unidos (EEUU) transcurrió en secreto, sin actas ni grabaciones, sin transparencia ni rendición de cuentas ante la ciudadanía.
Durante las conversaciones, se informó poco, difusa y superficialmente alrededor de textos que se fueron aprobando y ocultando, a pesar de que sus contenidos comprometían aspectos claves de la vida costarricense: los seguros, las telecomunicaciones, la biodiversidad y la propiedad intelectual, entre otros.
Como parte del ambiente creado artificialmente, se dijo que era imposible introducir cambios y se renunció a una negociación equitativa, por lo que nuestro país quedó en clara desventaja.
2. Los negociadores no salvaguardaron los derechos de las minorías
Nuestro país fue el único de los firmantes del TLC que omitió establecer una reserva general para proteger la facultad del Estado “de adoptar o mantener cualquier medida que otorgue derechos o preferencias a las minorías social o económicamente en desventaja”. Incluso Estados Unidos, la Parte más “fuerte” de la relación comercial, tomó medidas para proteger sectores sociales específicos de su país e hizo la reserva respectiva.
Si Estados Unidos lo hizo, Costa Rica habría debido, al menos, pedir lo mismo, siendo un país mucho menos rico.
3. Cuestionable integración profesional del equipo negociador
La integración del equipo técnico negociador no contó con una representación equilibrada de sectores interesados o afectados, tanto del sector productivo como de otros ámbitos sociales claves y mayoritarios. Fue excesiva, inusual e inconveniente, la representación de abogados pertenecientes a bufetes cuyos clientes son precisamente las grandes corporaciones transnacionales, empresarios y banqueros interesados en el TLC.
4. Naturaleza esencial del TLC
4.1 Las políticas de libre comercio y sus Tratados
El TLC sintetiza las ideas neoliberales que se implementaron en América Latina durante los últimos 25 años mediante los llamados “ajustes estructurales” que provocaron una crisis social, económica y cultural en América Latina.
Propósito geoestratégico.- Según declaró Robert Zoellick, negociador del tratado por EEUU, “las naciones que reciban el privilegio de firmar un TLC con los EEUU deben apoyar la política exterior y de seguridad de los EEUU, sus intereses y acciones en la Organización Mundial de Comercio y otros foros internacionales”. Por ello, no resulta casualidad que el TLC esté implícitamente sujeto a 51 reglamentos de seguridad interna de los Estados Unidos.
Los TLC siempre tienen un impacto en la agenda de seguridad de los países que firman con Estados Unidos. La dependencia económica reduce los márgenes de soberanía nacional e impone una cultura política ajena.
Anexionismo Comercial.- Este TLC es parte de la llamada Doctrina Blaine, política económica estadounidense que busca en la expansión comercial –mediante la presión diplomática– la venta de productos que no puede colocar en el mercado interno.
Este anexionismo comercial se concreta con el establecimiento de un sistema de protectorado económico asimétrico, inequitativo, que reduce o disuelve la capacidad de decisión del Estado costarricense y su posibilidad de tener su propia agenda de desarrollo nacional.
Proyecto Económico Globalizador.- La Organización Mundial de Comercio ha dicho con claridad que los TLC, a pesar de ser bilaterales, son parte de una estrategia de los países ricos, liderados por Estados Unidos, para debilitar y desplazar mandatos democráticos de la Organización de las Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo, y avanzar hacia una Constitución Económica Global, que se superponga a las Constituciones Políticas de los países periféricos, pobres o subordinados como el nuestro.
En Estados Unidos, el TLC no es un Tratado, sino un Acuerdo.- Mientras que para Costa Rica el TLC sería una “Ley Suprema de la República” con rango y poder por encima de las demás leyes, para Estados Unidos, el tratado no es más que un simple Acuerdo. Este desbalance será fuente de muchos abusos y amarguras para Costa Rica, si ratifica ese Tratado. Seremos “siervos menguados”.
Promueve una reforma solapada del Estado.- En general, los TLC, al igual que los tratados multilaterales de la Organización Mundial de Comercio, atan el Estado a la lógica empresarial del comercio y el Derecho Comercial privado, afectando la administración económica y social interna de una nación. El TLC equivale así a una reforma disimulada del Estado, introducida desde arriba y desde afuera de nuestro país.
4.2 Más que un mero tratado comercial, un mega poder.
COMEX ocultó a la ciudadanía el verdadero carácter del TLC, ya que el mismo no es un tratado para EEUU. El país fue confundido por completo al decírsele que el TLC era solo de comercio y acceso a mercados, pues contiene capítulos y normas que atentan contra la soberanía nacional, y de cuyas implicaciones COMEX no ha querido hablar.
El TLC, es un megapoder que “flexibiliza” (entiéndase: elimina derechos laborales) el mercado de trabajo y las relaciones laborales.
El TLC permite a EEUU imponer precios monopolísticos a infinidad de productos sensibles, mediante patentes que incidirán sobre sectores de la educación, la investigación, la cultura, la publicidad, el ambiente, la ecología, la producción de medicamentos, etc. La industria nacional resultaría seriamente afectada por el ingreso de productos estadounidenses subsidiados, de altos niveles de desarrollo y bajos costos de producción. Golpearía fuertemente la agricultura del país y pondría el manejo de semillas en manos de empresas trasnacionales.
De ser aprobado el TLC, cualquier inversionista extranjero puede obligar a nuestro Estado a ir a un arbitraje, en un tribunal internacional si se ve amenazado en su actividad comercial. De ese modo, el Estado queda imposibilitado para tomar medidas de orden social que contravengan el libre comercio y la libre fijación por el mercado, de los precios de todos los bienes y servicios en el país. Aquí Costa Rica perdería su condición de país soberano y queda como si fuera un simple litigante más.
5. Irrespeta la vida humana.
Pero, en cuanto a los alcances de esta manipulación, el TLC y sus defensores esconden una cara, aún bastante oculta, y es que Costa Rica quedaría obligada a aprobar, como parte de la “agenda de implementación”, el Tratado de Budapest, sobre el reconocimiento internacional del depósito de microorganismos. Del Tratado de Budapest, como parte del TLC, el país no podría sustraerse o salirse, salvo que el país renuncie al Tratado en su totalidad o los demás gobiernos acepten que Costa Rica modifique las reglas del juego, algo sumamente improbable. Se estaría posibilitando y facilitando la venta de órganos y el negocio con embriones humanos.
6. El TLC patenta las semillas y otros recursos requeridos para la vida.
Para hacer posible semejante vejamen, el TLC obliga a Costa Rica a aprobar, como “Ley Suprema de la República”, otro tratado internacional, llamado UPOV-91 sobre “obtenciones vegetales” que, en síntesis, permite el patentamiento, o la exclusión privatizadora y mercantil, de formas de vida. Con eso se prohíbe a los agricultores usar libremente las semillas, que serán mercancía patentada.
Hay aquí una perversión clara: las plantas no fueron inventadas por ningún ser humano o empresa, por lo tanto, no deben ser sometidas a esas normas.
7. Incompatibilidad del TLC con una Agenda Nacional de Desarrollo
Este TLC es incompatible con una Agenda Nacional de Desarrollo porque, ante él, nuestros gobiernos no pueden gobernar sino sometidos a lo que este Tratado dice.
Además, el TLC niega a Costa Rica su derecho de legislar en materia de integración centroamericana.
8. Costa Rica renuncia expresa y perpetuamente a gravar con impuestos la importación y exportación de bienes y servicios, un instrumento fundamental de política económica y desarrollo. Las municipalidades del país también quedarán sujetas a todas las normativas del TLC y esta sujeción da fin a su autonomía y al carácter público y social de sus servicios; asimismo, las subordina a poderes, tribunales y leyes extranjeras, sin defensa ni protección alguna.
El Estado renuncia a cobrar impuestos a servicios transfronterizos, como seguros y telecomunicaciones, por brindarse desde el exterior y sin “presencia comercial local”.
El Estado nacional renuncia a mantener o adoptar monopolios y concesiones exclusivas a entes públicos; pero deja el campo libre a los monopolios privados. Este acto equivale a un genocidio económico, social cultural en grados y plazos variables, en caso de aprobarse el TLC.
9. Grandes perdedores.
Perderán indudablemente los agricultores. También, otros importantes sectores del campo el agro-alimentario e industrial, en su mayoría de capital nacional y ligados al Mercomún [Centroamericano], todos afectados por la triangulación y la desviación de comercio que el TLC provocará, desde otros países centroamericanos. Se verán afectados los sindicalistas, organizaciones campesinas, ecologistas, la educación pública, los trabajadores que gozan de las garantías sociales y demás grupos que con razón perciben el TLC como nocivo para el país y las grandes mayorías sociales.
Y el gran perdedor neto sería el Estado Costarricense en la medida en que, con el TLC, adoptaría una política suicida de desregulación y libre comercio, y el MODELO DE VIDA COSTARRICENSE, por cuanto Costa Rica perderá parte esencial de su soberanía e identidad.
También consideramos una grave falta ética que se haya limitado, por diversos medios, la participación en las negociaciones de sectores que serían afectados por el TLC, especialmente los campesinos y otros pequeños y medianos empresarios.
Vemos con preocupación que el TLC implica una reforma radical del Estado, la imposición de un Estado neoliberal, con su concomitante ensanchamiento de la brecha e injusticia social.
De ser aprobado el TLC, Costa Rica se transformaría en una sociedad todavía más desigual que en la actualidad y perdería su rango actual de país soberano, todo ello innecesariamente, puesto que Costa Rica puede buscar un Tratado con los Estados Unidos, sin participación de los otros países centroamericanos, tal como está haciendo Panamá.
JUZGAR
1. Ya indicamos al comienzo de este documento que el comercio internacional, incluso regulado por tratados, podría incrementar el bien común, siempre que, como en este caso, no sea producto de una “modernización” perversa, que desprecie de hecho la dignidad de las personas y convierta al crecimiento económico en un fin en sí mismo.
2. Señalamos las negligencias del equipo negociador, voluntarias o involuntarias, pero en todo caso demostradas hasta la saciedad en las páginas precedentes, que ameritan una severa censura ética y restan validez moral al TLC que será sometido a referéndum. Igual censura merece la orientación sesgada a favor del neoliberalismo, ideología acerca de la cual la Iglesia guarda tantas reservas y reticencias.
3. Hemos comprobado que el TLC se negoció sin información oportuna a la ciudadanía, lo que disminuye gravemente su legitimidad democrática.
También consideramos una grave falta ética que se haya limitado, por diversos medios, la participación en las negociaciones de sectores que serían afectados por el TLC, especialmente los campesinos y otros pequeños y medianos empresarios. La Iglesia quiere acompañar a la sociedad costarricense que no participó en la negociación. Con esas mayorías, nuestra voz es de esperanza y solidaridad.
Viene muy a propósito lo que advirtiera Su Santidad Juan Pablo II: “La verdad no puede negociarse con acuerdos de grupos de poder, sociedades o Estados”. En otras palabras, nadie puede arrogarse el privilegio de encubrir información decisiva, sobre todo cuando esa ocultación afecta el bienestar de las mayorías.
4. Recordamos asimismo lo que escribió el Arzobispo de San José, Mons. Hugo Barrantes: “La falta de transparencia es la principal amenaza y obstáculo para un acuerdo nacional”.
Como cristianos, nos interesa una democracia plena, no reducida al ejercicio del sufragio cada cuatro años. Por tanto, vemos con desagrado y cuestionamos el conjunto de maniobras mediante las cuales fue mermada la intervención ciudadana.
5. Es poco ético que se trate de “meter gato por liebre” al pueblo costarricense, llamando “tratado” a esta maniobra comercial, política y cultural, puesto que:
• Más que un tratado comercial, se firmaría la renuncia a gran parte de la soberanía, que es en realidad una verdadera invasión política, económica y cultural (cf. Juan Pablo II, SRS Nº 33 y 39).
• Los daños espirituales que de ahí se derivarían son enormes, pues un pueblo golpeado en su dignidad y autoestima, cae en la desmoralización. La Iglesia se opone a todo tipo de imposición e invasión de un pueblo sobre otro, sea por la fuerza militar o la económica.
6. La Iglesia Católica de Costa Rica ha tenido, a través de la historia nacional, una importante participación al promover un Estado de derecho y bienestar social, solidario con los desfavorecidos de bienes de fortuna. Esa contribución ha sido, sin duda, parte esencial para la paz social que ha gozado el país.
Por eso vemos con preocupación que el TLC implica una reforma radical del Estado, la imposición de un Estado neoliberal, con su concomitante ensanchamiento de la brecha e injusticia social.
7. En caso de ganar el SÍ en el referéndum se haría inviable la Agenda de Desarrollo, humana, sostenible e integral, que tanto anhelan los Obispos, nuestros pastores, capaz de formular un proyecto de país particular y propio, de coordinar las políticas sociales y económicas para detener el aumento de brecha social y el consecuente empobrecimiento del pueblo costarricense.
Es lamentable constatar que, de llegar a ser ratificado el TLC, esa legítima y solidaria aspiración sería completamente irrealizable, de acuerdo con razones apuntadas en este documento.
8. El triste beneplácito con que el TLC acepta la producción y comercio de armas, es una ofensa a un país que se gloría de no tener ejército y de su tradición neutral y pacifista. Esto es una violencia cultural sin precedentes, ¡impulsada por un Nóbel de la Paz! No es digno permitir un retroceso semejante.
9. El descuido con que el TLC dispone sobre los microorganismos, sin excluir los embriones humanos, nos hace recordar la siguiente enseñanza de nuestros Obispos: “la vida humana, aunque enferma, débil o deseada, sigue conservando su dignidad y su derecho, humano y divino, de ser protegida, respetada y salvaguardada tanto a nivel personal como social, desde la concepción hasta el momento mismo de su muerte”.
Llamamos, Instamos a todas y todos los laicos católicos, que tantas veces se han pronunciado por la prensa en materias de anticonceptivos, fecundación in vitro y manipulación genética, a manifestar en público su opinión sobre tan delicados asuntos.
10. De ser aprobado el TLC, Costa Rica se transformaría en una sociedad todavía más desigual que en la actualidad y perdería su rango actual de país soberano.
ACTUAR
Pedimos al pueblo costarricense que recuerde:
1. EL VOTO ES LIBRE. Son inaceptables las presiones que reciben las y los trabajadoras en ciertas fábricas y plantaciones, en el sentido de que su obligación es votar a favor del TLC.
Corresponde a los propios trabajadores ejercer su libertad y rechazar amenazas abiertas o disimuladas.
2. NO ACEPTAR PROPAGANDA SUPERFICIAL que usa celebridades deportivas y formas livianas e irresponsables de argumentación.
Tampoco hay que dejarse llevar por falsedades como la supuesta falta de empleo con montajes de caras tristes y honorables señoras. Debe usarse la inteligencia para rechazar simplezas al estilo de “hay que competir”, “nos está dejando el tren”, “Nicaragua se nos está adelantando”, “no le haga el juego a Fidel Castro ni a Hugo Chávez”.
3. NO VOTAR POR SIMPLE APEGO A TRADICIONES PARTIDARIAS. El referéndum no es una elección entre partidos políticos. De hecho, hay partidarios del Sí y del No en todos los partidos. Se trata de decidir el futuro de Costa Rica, si queremos seguir siendo un pueblo dueño de su destino, soberano.
4. NO DEJARSE METER MIEDO. La ciudadanía debe rechazar con energía las manipulaciones diarias, copiosas y constantes, basadas en el temor, las que sugieren que este TLC es la última y única oportunidad para mejorar el comercio internacional. Eso es falso y es falso que, de no ser ratificado, se perderían miles de empleos y que se cerrarían las aduanas de los EEUU a los productos de Costa Rica. Como ya se explicó, de las veinte empresas exportadoras más fuertes, sólo una es de capital costarricense (por cierto con importante participación de los hermanos Oscar y Rodrigo Arias Sánchez). Nadie se imagina a los EEUU perjudicando a sus propias empresas que operan en el extranjero.
Por otra parte, con el probable relevo en la Casa Blanca del Partido Republicano por el Partido Demócrata el próximo año, se abren oportunidades para otra negociación que garantice mejores condiciones para nuestro país.
Costa Rica puede buscar un Tratado con los Estados Unidos, sin participación de los otros países centroamericanos, tal como está haciendo Panamá. Así se podrá lograr lo que preconizaban nuestros Obispos ya en el 2005:
“Si el tratado se configura de acuerdo a una perspectiva moral adecuada, puede promover el desarrollo humano sostenible, respetando el medio ambiente, fomentando una cooperación económica más estrecha entre los dos países que lo suscriben elevando el nivel de vida de los pobres y marginados. La solidaridad debe acompañar la integración económica a fin de preservar el valor de la vida, proteger a las familias más vulnerables y defender las culturas locales”.
Para que eso sea posible, ES PRECISO QUE TRIUNFE EL NO EN EL REFERÉNDUM.
Los sacerdotes católicos, abajo firmantes, hemos satisfecho nuestra conciencia al comunicar este juicio ético sobre el TLC, inspirado en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia y después de buscar asesoría entre los mejores expertos del país. Usted, con su voto meditado y responsable, tiene la decisión.
- Mons. Ignacio Trejos P. – Obispo Emérito de S. Isidro de El General
- Pbro. Armando Alfaro P. – San José
Diócesis de Alajuela
- Pbro. José Francisco Soto – San Rafael
- Pbro. Osman Varela V. – Sagrada Familia
- Pbro. José Rodolfo Murillo – Carrizal
- Pbro. Oswaldo Lora – Turrúcares
- Pbro. Fernando Barrantes – Guácima
- Pbro. Luis Fdo. Rodríguez – Santa Bárbara
- Pbro. Juan Bautista Molina – Sarchí 10 Pbro. Sixto Eduardo Varela – San Mateo 11 Pbro. Oldemar Rodríguez – Naranjo 12 Pbro. Ronald Murillo – Santa Bárbara 13 Pbro. Horacio Arias – Zarcero 14 Pbro. Danilo Villalobos – Zarcero 15 Pbro. Guillermo Maroto – Sarchí 16 Pbro. Álvaro Blanco – Venecia San Carlos – Ciudad Quesada 17 Pbro. Elías Arias B. – Sabanilla 18 Pbro. Dagoberto Montero – Sabanilla 19 Pbro. Fabio Blanco – San Ramón 20 Pbro. Javier Castro E. – San Antonio Tejar 21 Pbro. José Araya – La Agonía 22 Pbro. Henry Soto N. – La Agonía 23 P. Rodrigo Quesada – La Agonía 24 Pbro. Henry Umaña – San Ramón 25 Fray Juan Francisco R.M. – San Martín 26 Fray Carlos Morales – Belén 27 Pbro. Luis Guillermo Pérez – Palmares 28 Pbro. Enrique Hernández – Palmares 29 Pbro. Earle Betancourt – Naranjo 30 Pbro. Marco Vinicio Ulate – Naranjo 31 Pbro. Alfonso Molina – Naranjo
Diócesis de Tilarán
32 Pbro. Ronal Vargas Araya – Parroquia de Colorado, GTE 33 Pbro. Efrén León Cerdas – Parroquia Birmania de Upala 34 Pbro. Eduardo Abarca L. – Pastoral Educativa 35 Pbro. José Rafael Herrera – Parroquia de Cañas 36 Pbro. Adán Carranza V. – Parroquia San José de Upala 37 Pbro. Ervin Álvarez Ruiz – Parroquia Corralillo de Nicoya 38 Pbro. Armando Hernández – Parroquia de Arenal 39 Pbro. Francisco Barrios V. – Parroquia Playa Hermosa 40 Pbro. Minor Matarrita Peralta – Parroquia de San Pedro de Pennsylvania, USA 41 Pbro. Luís Martín Espinoza – C.A.P. Fátima de Liberia 42 Pbro. Carlos Luís Aguilar S. – Secretario episcopal, Tilarán 43 Pbro. Gerardo Cabalceta – Parroquia Cartagena de Santa Cruz 44 Pbro. Miguel Aguilar S. – Parroquia Fátima de Cañas 45 Pbro. Elías Mejías C. – Parroquia Nandayure 46 Diácono Federico Cruz C. – D.E.R. San José 47 Pbro. Luís Gdo Cascante – Parroquia de Santa Cruz 48 Pbro. Juan Carlos Hidalgo – Fraile tico en Honduras 49 Pbro. Luis Quesada B. – Tilarán 50 Pbro. Juan Carlos Batista – Parroquia de Nicoya 51 Pbro. Jorge Porras Norori – Parroquia Sardinal de Carrillo 52 Fray Erick Marín Carballo – Parroquia Miravalles de Bagaces 53 Pbro. Mario Méndez M – Parroquia San Martín de Nicoya 54 Fray Jorge Arturo Dobles – Parroquia de Colorado, GTE 55 Fray Miguel Delgado D. – Parroquia Birmania de Upala
Diócesis de San Isidro de El General
56 Pbro. Juan Antonio López López – Buenos Aires 57 Pbro. William Malespín Flores – San Marcos de Tarrazú 58 Pbro. Roberto Corrales Zamora – Agua Buena 59 Pbro. Allan Mauricio Abarca Mora – San Isidro Labrador 60 Pbro. Joaquín Calderón Vargas – San Pablo de León Cortés 61 Pbro. Guillermo Villalobos R. – Golfito 62 Pbro. Oldemar Solís Ureña – San Isidro Labrador 63 Diácono Elí de los Ángeles Quirós López – San Pedro 64 Pbro. Carlos Ernesto Espinoza G. – Rivas 65 Pbro. Gerardo Aguilar Mora – Ciudad Cortés 66 Pbro. Francisco Mora Hernández – San Ramón Nonato 67 Pbro. Arnulfo Abarca Barrantes – Palmar Norte 68 Pbro. Luis Alberto Mena Monge – San Marcos Tarrazú 69 Pbro. Giovanni Herrera Vargas – Buenos Aires 70 Pbro. José Joaquín Solís Araya – El Calvario 71 Pbro. Ernesto Bonilla Céspedes – Río Claro 72 Diácono Gerardo Jesús Mora – Catequesis 73 Pbro. Pedro Obando Abarca – Platanar 74 Pbro. Benigno Barboza Mesén – San Isidro Labrador 75 Pbro. Alejandro Segura Godoy – Palmares 76 Pbro. José Noé Calvo – Potrero Grande 77 Pbro. Julio Rodríguez M. – General Viejo 78 Pbro. Gerardo Fernández H. – Pastoral Social
Arquidiócesis de San José
79 Pbro. Miguel Saborío – Residente Escazú 80 P. Walter Marchena – Sta. Marta Y Griega 81 Fr. Guillermo Chaves Pochet, OP – Prior, Convento Sto. Tomás de Aquino, Calle Fallas, Desamparados 82 Fr. Alexis Páez , OP – Prior Provincial, Provincia de S. Vicente de Ferrer de Centroamérica 83 Pbro. Luis A. Rojas – El Porvenir, Desamparados 84 Pbro. Marco Diego Bonilla – Cubujuquí 85 Pbro. José María Alas – San Rafael 86 Pbro. Miguel Picado G. – Aserrí (residente) 85. Pbro. Carlos Castro Calzada – Vicario, San Isidro de Coronado
Diócesis de Cartago
86 Pbro. Minor Marín – Diócesis de Ciudad Quesada 87 Pbro. Jesús Doncel – Río Frío 88 Pbro. Jesús Pérez – Río Frío 89 Pbro. Jesús Martínez – Río Frío
Diócesis de Limón
90 Pbro. Gerardo Vargas Varela – Vicario, Parroquia de Siquirres 91 Pbro. Alexander Oviedo Marín – El Cairo, Siquirres 92 Pbro. Abel Matamoros Elizondo – Roxana, Guápiles
Columnista huésped | 26 de Septiembre 2007


4 Comentarios
Hace muchos, muchos años, apareció un libro titulado “Mi Iglesia Duerme” que fue un aldabonazo rotundo y efectivo, al acomodamiento muelle a los oropeles del poder político, de las jerarquías eclesiásticas de América Latina.(que en muchos países fue franco contubernio con gobiernos espurios de corte militar totalitario). Hoy con el pronunciamiento en Costa Rica, de los pastores inmediatos de la grey católica, los sacerdotes, puntos de enlace entre el pueblo de Dios con la Verdad Revelada, mi adormilada Iglesia de Costa Rica, despierta, después de la picadura de la mosca Tze Tze,acontecida en los años cincuenta del siglo pasado, aleluya, aleluya,aleluya, bendito! sea el nombre de Señor! por este esperado acontecimiento. Este documento, extraordinario escolio que desmenuza ese tratado firmado en difícil por los negociadores, -a los que hasta se atrevieron en llamar - el “dream team” -. todos ellos, profesionales en derecho y en economía internacional, que debieran estar sometidos a las mismas reglas de mala praxis, que otros profesionales tienen, cuando realizan un acto profesional que lesione a otros. Mi iglesia jerárquica, que en los albores de esta discusión, (que ha partido al país en dos), al inicio del análisis, del documento firmado en secretismo absoluto, digno de mejor causa, al principio tuvo una voz clara,argentina y contundente, tonificada por la sabia doctrina social de la iglesia, en especial por la luminosidad de la Populorum Progressio, hizo luego para mí, un inexplicable giro pastoral, que la torno ronca e ininteligible.Volvió al sueño tze tze del pasado, quien sabe sí por ingerir una pócima desconocida que terminada en ama. Otra cosa, no olvidemos nuestra historia, ningún gobierno dirigido por dos hermanos le ha hecho bien a Costa Rica, remember los combos: Tinoco Granados y Calderón Guardia.
La salida a la luz de un documento como este es un hecho muy importante, máxime en una coyuntura tan conflictiva como la que actualmente atravesaba el país. Me regocijo enormemente por la valentía demostrada por nuestros patores, que no han sucumbido a los múltiples embates y efugios de que han hecho empleo algunos sectores, sobre todo el gobierno, para impulsar tan nefasto convenio.
La Iglesia en una situación como esta no puede permanecer callada, pues en un punto tan conflictivo toda evasión es hasta cierto punto complicidad. Cuando algunos miembros de la jerarquía eclesiástica son ciegos ante la adversa y cruda pobreza y marginación social que los modelos económicos imperantes generan, sencillamente no están siendo consecuentes con los ideales que defienden y por los que lucha toda la Iglesia, más bien emulan la deplorable actitud de los antiguos sacerdotes y fariseos judíos, contra los que el Maestro descargó tan justificadas reclamaciones.
Que este documento de nuestros sabios pastores incite a otros curas a seguir tan honorable causa y que no claudiquen ante las amenazas, porque nada es tan improcendente en este momento como el silencio.
92 de 800, anuncia regocijado un matutino, como diciendo… idiay, mantequilla.
Estos 92 sacerdotes dan luz a Costa Rica. Muchos otros sacerdotes llevan adelante su tarea de iluminación de los fieles, sin que firmen el comunicado. Ya verán, ya verán…
Realmente feliz de que noventa y tres pastores de la iglesia—de mi iglesia— se hayan decidido a ser realmente pastores… y pastores no de un rebaño de mansas ovejas sino de una iglesia compuesta por personas pensantes. Me ufano un poco al creer que en algo contribuimos cuando nos dieron la oportunidad a un pequeño grupo del NO de conversar con ellos en uno de los encuentros anuales de la Diócesis, después de haber oído toda la mañana a doña Amparo Pacheco del SI. Si mal no recuerdo eran 35, de manera que si firmaron 23 da un 65%. !Todo un éxito!