Nueva crisis en la Universidad para la Paz

Por Anouk Guine, profesora, Programa de Genero y Construcción de la Paz, UPAZ – anouk31@yahoo.com

Dos profesores de la Universidad para la Paz no vieron su contrato de trabajo renovado para el año entrante, según anunció el Rector ad ínterin Tsai, el 9 de julio. Además, otro profesor renunció. Ninguno de ellos será reemplazado, incluido un cuarto profesor que deja el país por motivos personales. La decisión, de despedir por un lado, y de no sustituir el 25% de los docentes por otro, fue condicionada por la difícil “situación financiera” que enfrenta la Universidad. Por una extraña coincidencia, los primeros tres profesores fueron los que más activamente cuestionaron el reciente nombramiento del Sr. Maresca. No se dio ninguna explicación de los despidos desde el punto de vista de sus implicaciones académicas, ni se dieron explicaciones satisfactorias a estos profesores en particular. ¿Cómo explicar también los despidos de profesores que son hispanohablantes (lo cual rara vez es el caso en la UPAZ), justo cuando el Gobierno de Costa Rica logró que se elaboren en el futuro programas latinoamericanos en español? Ruth Dreyfuss hizo mención particular a este tema en su discurso durante la graduación, como uno de los principales cambios que se está emprendiendo en la UPAZ. Con su inesperada “estrategia”, la dirección de la Universidad logró reforzar el nivel jerárquico superior (directores de departamento, director de programas académicos, vice rector y rector), a expensas del nivel docente. Esta nueva composición afectará la calidad académica de la universidad, debilitando al mismo tiempo sus programas. Despedir y no sustituir los profesores es más incomprensible cuando el próximo mes de agosto, se esperan más estudiantes que nunca en el campus. Eso significará, además de los problemas ya expuestos, más carga laboral para los profesores que se quedan, un área de investigación debilitada, ninguna posibilidad de aumento salarial y ninguna garantía de un empleo estable.

El Programa de Género gravemente afectado

Como resultado de esta situación, el Programa de Género y Construcción de la Paz (www.upeace.org/academic/masters/GPB.cfm) se queda sin profesora residente, dejando a los estudiantes sin guía académica, y debilitando a su vez el programa. Preciso que era el único programa de la UPAZ con una sola profesora residente. A pesar del mandato que tiene la UPAZ de comprometerse en este campo, los estudios de género no parecen ser una prioridad para esta universidad. En el 2001, después de reunirse con el Consejo Académico de la UPAZ en Nueva York, K. Annan declaró que esperaba que la UPAZ tomara el liderato en integración de los estudios de género a nivel mundial. En el 2003, K. Annan transmitió a los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el informe de la UNESCO “International Decade for a Culture of Peace and Non-Violence for the Children of the World, 2001-2010″ (Ver: www3.unesco.org/iycp/kits/Resolutions%20UN/A_58_182.pdf). El documento dice que “los asuntos relacionados con el género son centrales a los objetivos de la UPAZ y son integrados en todos los programas de la UPAZ”. Hoy día, la perspectiva de género no es central a los objetivos de la universidad, y no está integrada a los programas de manera sistemática. Sin embargo, hace unos meses, el Rector a.i. Tsai anunció informalmente que el Programa de Género podría desaparecer y ser remplazado por una política de “gender mainstreaming” a través de una especialización de género que se ofrecería en los otros programas. Me parece un grave error ya que de ser así, se elimina toda posibilidad de formar a verdaderos especialistas de género. Hoy día y más que nunca, hay una necesidad urgente de salvar este programa y de dotarlo de profesores residentes que tengan la capacidad y la determinación de poner la perspectiva de género al centro de la misión de la UPAZ.

Cuesta pensar que esto pueda ocurrir en una universidad que se dice “de la Paz”, y que defiende, se supone, los derechos humanos, la democracia, el respeto mutuo, la diversidad, la educación para la paz y la libertad académica. La pregunta es cómo se logra reconciliar el respeto por los derechos humanos en una Universidad cuya cultura institucional es cada vez más la de una empresa privada que no duda, cuando lo cree necesario, en fusilar a su personal. Al tener la idea de crear esta Universidad en 1980, don Rodrigo Carazo no sospechaba que algún día se llegaría a denunciar, tanto de parte de profesores como de estudiantes y exalumnos, la manera en que esta institución maneja su misión de paz intra y extra muros. Esperemos que el Dr. Julio Maria Sanguinetti, expresidente de Uruguay, miembro de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, y próximo Presidente del Consejo de la UPAZ, sepa sanar y consolidar esta institución en la cual queremos creer.

Petición de los estudiantes

http://univpeace.epetitions.net/