Disminuir tamaño de letraAumentar tamaño de letraImprimir paginaEnviar esta pagina por e-mailAmpliar el ancho de la paginafluid-width

Las universidades lideran la lucha por la libertad

Rogelio Ramos Valverde | 20 de Agosto 2007

Carta a la Señora Rectora de la Universidad de Costa Rica.

En lado don Miguel de Unamuno; en el otro el general José Millán Astray. El lugar: el Paraninfo la más que centenaria Universidad de Salamanca; 12 de octubre de 1936, Día de la Raza. Uno, el Rector laureado por su inconmensurable obra literaria y pedagógica; el otro, uno de los levantados contra el orden constitucional. Es el comienzo de la dura y sangrienta Guerra Civil Española: los levantinos contra la República Española, y contra el renovar de estructuras anejas; símbolo de progreso constitucional establecido por grandes políticos y pensadores iberos en 1931.

En la escena, furioso, el general grita: “Muera la inteligencia. Viva la muerte.” Los falangistas, camisas azules, hacen el saludo fascista; mano derecha levantada. Don Miguel replica: “Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.”

Acá esta expuesto, de manera descarnada, lo que hacen las fuerzas reaccionarias, cuando encuentran su paso cerrado. Gritan mueras a la inteligencia porque entienden de brutalidad y no de razón. Así nació el franquismo depredador en España.

Pasa en todos lugares donde la Universidad, fiel a sus principios que son universales, objetan, esclarecen y dan pautas, para defender la libertad y la democracia. Ese mismo grito de muerte a la inteligencia, actúa en todo sistema totalitario.

En Argentina, durante la dictadura del general Juan Carlos Onganía. El 29 de julio de 1966, incómodo el dictador con la Universidad de Buenos Aires, tomó una grave decisión. La Facultad de Ciencias Exactas fue allanada; a bastonazos y al grito de una soldadesca incontrolada fueron atacados y desalojados los estudiantes. Tal acto provocó una reacción internacional negativa. Ese episodio, en recuerdo de “La noche de los Cuchillos Largos” del régimen nazi, se conoció con el apelativo de “La Noche de los Bastones Largos”. Hemos visto, en los últimos días un ataque desplegado por diferentes lugares y con el mismo propósito: doblegar a las Universidades Públicas, en especial a la Universidad de Costa Rica, para torcerle el rumbo en sus obligaciones legales y constitucionales. Pero han encontrado, en la actitud de la Rectora y del Consejo Universitario, una firme posición para rechazar los intentos.

Por esa elevada y valiente conducta, reciba mi cordial felicitación que ruego la trasmita al Consejo. Con ello, se están protegiendo los sagrados principios de autonomía y libertad de cátedra sin las cuales, ninguna Universidad puede sobrevivir; en la nuestra se consignaron desde su creación el 26 de agosto de 1940. En consecuencia, me sobran deseos, como universitario de casi la primera hornada, para hacerme presente con mi voz de desaprobación a esa campaña. El derecho no es algo maleable, expuesto a los vaivenes de los gobernantes y las clases poderosas. Sin ninguna exclusión, su meta está establecida en su Estatuto Orgánica: “El propósito de la Universidad de Costa Rica es obtener las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una verdadera justicia social, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo” (Artículo 3).

Cuando el poder político se une al poder económico, se produce una simbiosis cuyo desbordamiento cruza negativamente la vida institucional de un país, derribando todo lo que pueda oponerse; incontenible avalancha de incomprensión, falta de tolerancia. Es el comienzo del torcer los brazos y de la “tiranía” mediática. Y eso debe desterrarse del escenario patrio, por las peligrosas consecuencias que se derivan, para nuestra estabilidad democrática. Ustedes han izado la bandera, los costarricenses amantes de la paz, los seguiremos, sin duda alguna.

Rogelio Ramos Valverde | 20 de Agosto 2007

0 Comentarios

Publique su Comentario




Recordar mis datos?


Reglas para publicar comentarios: Antes de publicarse, cada comentario ser� revisado por el moderador. Su direcci�n de e-mail no aparecer�.