Hace pocos días se publicó, con gran despliegue tipográfico, la siguiente noticia: dado que Costa Rica no ha ratificado el TLC, Nicaragua se aprovechaba de ello, y se marcharían empresas de nuestro país para acogerse a las condiciones ventajosas promovidas por el Tratado.
Tuvimos apagones. De manera casuística, se apelaba durante los pocos días que ello sucedió, como un recurso de culpar al Instituto Costarricense de Electricidad, por la falta de previsión en el campo del suministro de energía eléctrica. Se supo entonces que algunos de los que se rasgaban las vestiduras, eran los mismos que aprobaban con su apoyo, las políticas suicidas de negarle al Instituto recursos para prevenir esas carencias; carencias ya anunciadas por ingenieros de la propia entidad años antes.
La prensa de informa que la crisis energética de Nicaragua genera caos para lo nicaragüenses. A todo color aparece un cartelón diciendo: “Fuera UNIÓN FENOSA”. Bueno es recordar que, al contrario de nuestro país, en Nicaragua, una empresa internacional es la encargada del servicio eléctrico.
Los apagones están a la orden del día en Nicaragua. No por pocos días; llevan ya varias semanas. Según la Ministra de Salud nicaragüense: “Algunos hospitales están resintiendo los apagones, con pérdidas de material refrigerado, como vacunas.” Además se informa: en pulperías de barrios, los dueños se quejan de pérdidas de alimentos, como leche y carne. Por otro lado, el economista independiente Néstor Avendaño, puso en entredicho al gobierno de Daniel Ortega con la tasa de crecimiento del 4.2 %, para este año. Y agregó, que los racionamientos de luz tendrán efectos “complejos y devastadores” sobre la pequeña y mediana industria que representan el 40% del producto interno bruto (PIB).
Se anuncian demandas contra la empresa internacional y no se descartan movilizaciones callejeras. Todo un estado de necesidad pública.
Varias cosas deben rescatarse de esta información: Primero, lo falso de la migración de empresas ubicadas en Costa Rica con rumbo a Nicaragua; hay lugares a 15 kilómetros de Managua, donde los apagones son de nueve horas; ¿con cual energía eléctrica van a trabajar esas empresas migrantes, si no la hay ni para pequeñas o medianas compañías industriales? Segundo, que la entrega de los servicios eléctricos a empresas foráneas donde está de por medio las “ganancias” y no el servicio público, son un retroceso en la vida social de un país. En Argentina, República Dominicana pasa igual. Tercero, que gracias al ICE, nuestro país, pese a la política suicida de cercenarle recursos, tiene un sistema eléctrico y de telecomunicaciones ejemplar, no solo por la calidad del servicio, sino por la extensión a diversas capas de la población y del territorio nacional. Si algo está funcionando con fortaleza, como lo hace el ICE, ¿cuál es el interés de cambiarlo? ¿Padeceremos las mismas tribulaciones de Nicaragua, de República Dominicana, de Argentina, donde el afán privatizador entregó las empresas nacionales a consorcios trasnacionales? Los costarricenses debemos tomar una decisión sobre ese problema. Mirémonos en esos espejos, y votemos con el sentimiento nacional para defender nuestra institucionalidad.
Rogelio Ramos Valverde | 20 de Julio 2007


1 Comentarios
La realidad es que las grandes empresas no petroleras o explotadoras de recursos minerales en América Latina han fracasado en todos los países en donde se han instalado. Las mineras y las petroleras se han escudado en los mercados cautivos y en los precios de los productos que venden. Una prueba de la ineficiencia de las empresas transnacionales en AL fue el pobre rendimiento en la extracción de petróleo pesado en la cuenca del Orinoco. No ha sido sino a raíz de la nacionalización de esos recursos que los técnicos venezolanos de PDVSA han logrado duplicar el rendimiento de la extracción y prometen implementar un método que lo vuelva a duplicar, sacándole la arena en el mismo pozo a base de vapor de agua.
Si la gente que utiliza los servicios del ICE conociera a cabalidad la historia de la electrificación y desarrollo del ICE en Costa Rica, solo con eso la derrota del TLC sería por un margen avasallador. Desgraciadamente los proponentes de ese tratado se escudan tras esa deficiencia de nuestra población y tratan de engañarla con mentiras como si fuera la institución y no ellos la culpable de esa situación.
La historia de la compra de la planta térmica que causó el famoso apagón es una prueba de la culpabilidad de esos politiquillos de pacotilla que pretenden adueñarse a la brava de este país. ¿Seremos tan incautos que los dejaremos alcanzar sus propósitos?
¡Qué falta hace Parmenio Medina para darle caña a esos vende patrias!