Disminuir tamaño de letraAumentar tamaño de letraImprimir paginaEnviar esta pagina por e-mailAmpliar el ancho de la paginafluid-width

¿Espejitos por oro?

Raúl Marín | 4 de Junio 2007

Despiadada fue la artimaña de los conquistadores ibéricos que canjeaban con los indígenas del Nuevo Mundo espejos de acero bruñido por oro puro. Dolorosamente la historia se puede repetir con el TLC. Del estudio realizado por Marco Vinicio Sánchez Cantillo, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas para la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), una de las comisiones regionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), concluimos que en el campo de los números macroeconómicos el TLC no impulsará en nuestro país ninguna variación apreciable. (www.cepal.org/publicaciones/xml/4/28294/L771.pdf-),

También juzgamos que en el mundo laboral tico no habrá sustanciales mejoras y que, más bien, de no tomarse ciertas medidas compensatorias se incrementaría la indigencia -“la pobreza (con el TLC) sólo cae de manera modesta ante la fragilidad de los cambios distributivos”, revela el texto -.

Y sobre la precariedad laboral especifica: “Existe una amplia gama de medidas que pueden emprenderse en tal sentido, tales como subsidios temporales a los desempleados de los sectores económicos, cuya dinámica se ve disminuida con énfasis en los pobres, a cambio de que aprueben una capacitación que les permita obtener un empleo formal. Estas medidas compensatorias se han ventilado de alguna manera en Costa Rica en el contexto más general de la política social, pero sin que se hayan implementado hasta la fecha.”

Medidas que, según expresión del autor, deberían acompañar a la “flexi-seguridad laboral”, figura que, a nuestro juicio, configura un neologismo, con nitroglicerina incluida, porque, sin límite conocido, anula derechos fundamentales sociales. Tema laboral recientemente advertido por los demócratas norteamericanos en relación con los tratados de libre comercio en vías de negociación con un país asiático y otros latinoamericanos.

El documento agrega: “Si bien los mecanismos que compensan la pérdida de ingresos por efecto de aumentos del desempleo son un componente clave y normalmente han consistido sobre todo en subsidios, también pueden contemplarse mecanismos que permitan mantener la continuidad en el acceso a servicios de salud y en cotizaciones de pensiones, y que facilitan la permanencia de los hijos en el sistema escolar, así como el pago de la vivienda.” – Pero, ¡a juicio de nuestros criollos librecambistas esas medidas son contrarias a las descarnadas reglas de mercado…!, las que, además, obligarían a una disciplina fiscal para cubrir ese coste social; tema también rechazado por eso grupos, que “las quieren maduras y en el suelo”-

¿Tiene el Gobierno una sólida y bien articulada política sobre empleo que permita la defensa de los trabadores que inevitablemente serían desplazados por el eventual TLC? Todavía estamos esperando una responsable, comprometida y concreta respuesta sobre este tema, porque eso de ¡sálvese el que pueda! es perverso e inhumano. Si la agenda paralela o complementaria no aborda prioritariamente esta materia su cometido será sencillamente cosmético.

Por otra parte, conocido es que el lenguaje de los asesores de organismos internacionales es por lo común irritantemente neutro; no obstante el estudio en comentario textualmente señala al “principal –que no el único- sector perdedor” costarricense del TLC, compuesto por la ganadería, la silvicultura y la pesca. He aquí otro hallazgo, si la actividad dedicada a los bosques, entendida como su manejo razonable, es irremediablemente perdedora con el libre comercio, eso comporta un mensaje deplorable para el medio ambiente –tema también objeto de preocupación de los demócratas estadounidenses-.

Tan parcos y seráficos resultados – con innegable y amargo costo social- nos estarían obligando a la apertura comercial de lucrativas actividades monopolizadas por el Estado como servicios públicos –con profundo sentido de solidaridad nacional, históricamente irrebatible - para que puedan también sacarles tajada empresas multinacionales, y además nos forzarían a unidireccionales y paralizantes funciones gubernamentales y soberanas.

Valdría la pena releer a la luz de este documento para la CEPAL el de los Notables y sacar valiosas conclusiones – tanto económicas como sociales, porque las teológicas ya las expuso en forma inapelable Monseñor Ignacio Trejos-.

Tenemos que estar atentos porque la historia podría repetirse: nos traen espejitos a cambio de nuestro oro.

Raúl Marín | 4 de Junio 2007

1 Comentarios

* #1938 el 4 de Junio 2007 a las 11:29 AM Oscar Madrigal Jiménez dijo:

Ese documento de CEPAL calcula que el costo fiscal del TLC, sea pérdida por no ingresos tributarios, será de un 2.4% del PIB. En otras palabras, el Estado dejará de percibir ingresos por muchos miles de millones de colones. Entonces, ¿cómo subsidiar a los desempleados? ¿Cómo mitigar la pobreza?

Habría que aumentar los impuestos, lo cual incrementaría la pobreza ya que, como sabemos, los exportadores e importadores, NO pagan impuestos.

Publique su Comentario




Recordar mis datos?


Reglas para publicar comentarios: Antes de publicarse, cada comentario ser� revisado por el moderador. Su direcci�n de e-mail no aparecer�.