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Libertad de prensa y TLC

Raúl Marín | 23 de Mayo 2007

Con ocasión de un cometario que envié a La Nación, titulado “El desplome de los derechos laborales con el TLC“ se me advirtió por parte del Lic. Julio Rodríguez, mediante correo electrónico del 22 de mayo de 2007, por primera vez, puesto que en múltiples otras ocasiones nada se me había prevenido al respecto, que ese periódico “tiene como norma no publicar artículos difundidos en otros medios o por Internet”. (Mi comentario fue publicado, en Tribuna Democrática, la víspera, el 21 de mayo de 2007 –www.tribunademocratica.com–, tal como lo he hecho con otros desde hace más de un año).

Agregó el Lic. Rodríguez: “Muchos otros periódicos en el mundo proceden así. Es muy comprensible. Por este motivo, su artículo no se va a publicar. Además, todos los días recibimos muchos comentarios y solo podemos publicar algunos por día por razones de espacio, lo que nos obliga a dar la mayor oportunidad posible al mayor número. Saludos.” (Las cursivas no son del original –curiosa y excepcionalmente La Nación me ha publicado, sobre otros temas, artículos dos días consecutivos–).

Ese lenguaje sinuoso del correo recibido deja claro que a pesar de que el comentario fuese muy exclusivo, por el solo hecho de haber pecado de ser publicado en Internet no sería reproducible en La Nación –regla que no rige para ciertos comentaristas internacionales a sueldo de ciertos intereses–, lo que no se sabe es en virtud de qué razonamiento eso sería “comprensible”, aunque “muchos otros periódicos del mundo proceden así”. De manera que el argumento de “razones de espacio”, agregado en auxilio del débil primer motivo, es también manifiestamente demagógico.

Está claro que en el mundo hay muchos periódicos que discriminan los comentarios en función de sus intereses, pero eso no significa que defiendan la libertad de opinión ni que fortalezcan con sinceridad la democracia.

El caso en comentario permite constatar la importancia que La Nación ahora le otorga a la prensa no impresa, puesto que, en lo concerniente a mi nota, –en cuestión de horas– la consultaron en la red, lo que revela la importancia que está adquiriendo una nueva prensa aireada, democrática, gratuita, abierta y cada día más aquilatada por lo ciudadanos y temida por sus competidores.

Raúl Marín | 23 de Mayo 2007

5 Comentarios

* #1822 el 23 de Mayo 2007 a las 12:35 PM Jorge Rodríguez dijo:

Sería importante que el Sr. Julio Rodríguez explicara por qué La Nación por ejemplo publicó artículos contra Cuba escritos por el Sr. Orlando Nuñez Pérez y Eliseo Valverde que ya habían sido publicados en La Prensa Libre; por qué La Nación reproduce los artículos del terrorista Carlos Alberto Montaner que son publicados en internet y también en otros periódicios de la región; por qué reproduce artículos del Nuevo Herald y otras publicaciones contrarrevolucionarias cubanas que aparecen en Internet.

Considero que la respuesta del Sr. Julio Rodríguez, demuestra una vez más la doble moral de La Nación S.A.

* #1824 el 23 de Mayo 2007 a las 09:48 PM alvaro madrigal dijo:

Está claro, Raúl, que esas razones no son más que un pretexto para no publicar un artículo cuyo texto arremete directamente -en fondo y en forma- contra los intereses que mueven a La Nación, dejándolos en cueros en sus objetivos en materia laboral perseguidos con el TLC. Desde que leí tu comentario, me pareció inusitado que Julio Rodríguez le diera cabida.

* #1826 el 24 de Mayo 2007 a las 01:57 AM José Calvo Fajardo dijo:

El pretexto de Rodríguez es que La Nación reclama el derecho de la primera noche, como buen señor feudal. Sólo que la exigencia es para los ticos, si fuera del facistoide ultra Montaner hasta le pagan. Pero hay una redención: el periódico en que lo publicó don Raúl antes es Tribuna Democrática. Eso es porque cabalgamos.

* #1828 el 24 de Mayo 2007 a las 06:38 AM waltercoto dijo:

Irrita que no te publiquen, pero sigue escribiendo. Para tus artìculos tenès màs lectores en Internet. La libertad de prensa de don Julio me censurò ad perpetuam en la Naciòn, y por eso ni pierdo el tiempo enviando nada ahì. Cuando fui Director del Banco Central promovì el juicio de la famosa rotativa, porque me pareciò ilegal e injusto que mientras a la CCSS se le daban los dòlares a 20 colones, para comprar medicinas, a la Naciòn se le daba a 8.60 colones para sus compras de rotativas.

* #1843 el 25 de Mayo 2007 a las 06:55 PM Jorge Rodríguez dijo:

¿Por qué La Nación publicó hoy 25 de mayo el artículo “Lamentable injerencia” que La Prensa Libre había publicado el pasado lunes 21?

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