Se debe estar ciego para ignorar que está acosada seriamente la madre de todas las libertades.
La madre nutricia de la democracia es la libertad prensa, con sus otros esenciales componentes: las libertades de opinión, de información veraz y honrada y de conciencia.
Los últimos preocupantes sucesos tocan directa y profundamente la esencia del problema. Programas eliminados por órdenes superiores han sido tres, para hablar solo de los últimos.
Alberto Cañas tenía un programa televisivo con Rodrigo Madrigal Montealegre y Jorge Guardia y le fue clausurado.
Iris Zamora tenía otro, de radio, y también fue eliminado.
El espacio televisivo de Alvaro Montero Mejía fue igualmente cancelado.
Todo esto ha sucedido en los últimos tiempos, meses, semanas y días. Y las víctimas directas presentaron sus quejas, que son las de todos los ciudadanos decentes de este país.
Lo bueno de lo malo es que hoy se producen airadas protestas y quejas, por cierto no con demasiado eco (o con ninguno) en la prensa industrializada. La rabia se canaliza en los blogs, en ciertas páginas web, en algunos programas radiales y un poco menos en lo que queda de prensa independiente. Empero, esto que es bueno, no sucedía antes. Lo digo por dolorosa experiencia propia. La tecnología moderna contribuye a que nada quede en secreto, así haya tontitos que quieren tapar el sol con un dedo.
Si retrocedemos un poquito en el tiempo, concluimos que la tendencia se viene registrando hace ratos, desde una teleperiodista que fue despedida e impedida de proseguir difundiendo sus temas sobre el bosque y su requerimiento de protección, hasta el de dos diaristas destituidos por sus empresas por oponerse a decisiones de un gobierno reciente que no aceptó críticas a su Presidente, el cual se reajustó el salario hasta el punto de elevarlo al doble de lo que entonces percibía el mandatario norteamericano Bill Clinton. Pero frenaron el abuso.
Y aquí no estamos incluyendo las autocensuras, las censuras internas y las listas negras que reaparecieron, por lo menos, en uno de los medios industrializados del país. Tales personas no tienen autoridad moral para llenarse la boca y repletar sus columnas de farisaicos predicados en favor de las libertades, incluyendo la de prensa, aunque no respetan esta ni ninguna otra que estimen les afecta sus interesados estrechos criterios.
Estos procederes no debemos permitirlos los periodistas, los escritores, los políticos decentes de cualquier línea de pensamiento ni los ciudadanos alertas y conscientes de sus responsabilidades.
Un país con medios escritos, televisivos y radiales que no presentan información adecuada y veraz, que trastocan los textos, ocultan noticias, elaboran listas negras, presentan verdades a medias o se basan en aritméticas de la escuela de la Niña Pochita para hacernos creer que en tal reunión hubo cien y no mil personas (cuando las fotografías revelan la mentira y subrayan la charlatanería), es un país en peligro de perecer institucionalmente.
En ese trance nos encontramos los costarricenses, que hoy padecemos y presenciamos estos nefastos hechos sin precedentes. Editores que con abogado a la siniestra y con el oído pegado en el otro auricular llaman por teléfono a destacados autores para solicitarles que quiten este párrafo aquí y eliminen aquel otro allá, so pena de negarles el espacio para expresar sus opiniones. Y está la otra situación, que llevó a dos lectores a presentar un recurso de Amparo porque se sintieron engañados por un importante medio, al recibir información que estimaron manipulada y no adecuada a la verdad ni a la realidad.
Estos hechos son de la mayor gravedad, han sido testimoniados y comprobados y los testigos son de una absoluta credibilidad. Se impone hacer algo de inmediato para impedir que se derrumbe una de nuestras más valiosas instituciones: la prensa libre y soberana para opinar, informar y orientar. Históricamente, este fue el instrumento que coadyuvó a sentar los cimientos de nuestra democracia rural y de las instituciones republicanas.
Julio Suñol | 20 de Marzo 2007


2 Comentarios
… !! No me defiendas, compadre !! …
Gracias don Julio por poner el dedo en la llaga. Dichosamente hoy por internet se está creando una red social informativa sin censuras, que nos permite ver algunas otras caras de la realidad que, algunas empresas-medios de comunicación, nos ocultan, tergiversan y manipulan.