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Más allá del TLC

Julio Suñol | 28 de Marzo 2007

Los males y los bienes de Costa Rica van más allá del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (TLC).

Al margen de cuán inequitativo es el TLC, y sin tomar en cuenta que este, más que un Tratado de Libre Comercio es un instrumento que nos compromete en muchas áreas sensibles, los que nos deben preocupar también son variados aspectos graves de la vida nacional que nos están acogotando y nos pueden estrangular como paso final.

Por su orden, los males profundos de la nacionalidad son:

1) Corrupción pública y privada.

2) Crecimiento de la brecha social.

3) Destrucción de la vida partidaria por culpa del liderazgo histórico.

4) Aumento galopante de la criminalidad.

5) Descontrol del fenómeno migratorio.

6) Crecimiento o estancamiento de la pobreza.

Estos males son, al fin, uno solo. Todos ameritan por aparte y en conjunto, un tratamiento patriótico, con sentido de destino y de unidad nacional, al margen de politiquerías y de ambiciones malsanas.

Desde hace varios años vengo postulando en mis escritos la idea de elaborar una agenda común de los partidos y de los ciudadanos, con la mirada puesta en sobrepasar esas dificultades en una nación que cuenta con heredados valores esenciales:

1) Solidaridad ciudadana.

2) Espíritu de justicia y de legalidad.

3) Respeto por la institucionalidad.

4) Afán de progreso individual y de mejoramiento colectivo.

5) Fe en el presente y esperanza en el futuro.

6) Rechazo mayoritario de la corrupción en sus vertientes pública y privada.

Empero, el adormecimiento de las virtudes ciudadanas, la pérdida de fe en los líderes políticos y en las instituciones, el abandono del sentimiento de solidaridad (versus egoísmo), el oscurecimiento de los principios morales, éticos y cristianos, el imparable afán de enriquecimiento (lícito e ilícito) y el consumismo desaforado, nos van conduciendo al despeñadero.

¿Quién con quiénes y de qué manera se puede levantar un movimiento decente, generoso y patriótico que se aboque a afrontar estas enormes dificultades de hoy, venciéndolas de verdad sin mancillar el honor personal y colectivo?

Julio Suñol | 28 de Marzo 2007

1 Comentarios

* #1728 el 1 de Mayo 2007 a las 10:09 AM Habib Succar dijo:

Con mis escasas luces, creo ver que la única manera de levantar un movimiento decente, generoso y patriótico como el señalado por don Julio, es vertebrándolo en un partido político. La única forma de que pueda ser “un movimiento” espontáneo se presenta, históricamente, en álgidos momentos de revolución política-social y no es el caso.

En términos prácticos, para mi se trata de buscar en el espectro político-partidista actual, cuál es el partido que más se acerca a este ideal, porque sino es gastar pólvora en zopilotes. Si no quiero o puedo participar activamente en una estructura partidaria, al menos escojo cada 4 años entre el menos peor o por aquel que más se acerca a mis anhelos. Eso fue lo que hice en el 2006 y con mi humilde voto, puse en desvelo al gran capital y su contubernio obsceno con los grandes medios de prensa que daban, un año antes, por elegido al Ungido y a su hermanillo, que salió tartamudeando y zopeteando en la TV aquella noche memorable… porque “El Capitán” no se dignó a dar la cara: ¡era demasiado grande el agravio para su ego!

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