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Este país ya no es mi país

Julio Suñol | 12 de Marzo 2007

He regresado a mi país después de cuatro años de ausencia, con dos visitas breves por razones de trabajo.

Pero ahora siento que este país ya no es mi país. ¿O lo es y yo soy el equivocado?

El viento fresco de los nortes de diciembre fue el mismo. Los alegres aires de Navidad no cambiaron.

Mas hoy los pocos “debates” televisivos o por la prensa escrita parecen sin sentido, iterados, fuera de la realidad, cargados de pretensiones y de buscado protagonismo personal –sin esencias ni sustancias, puras apariencias, fuegos fatuos– y sin embargo encuentran espacios inmerecidos. Y cuando nos visita su Ilustrísima, el Cardenal Rodríguez de Honduras, para sustentar exposiciones riquísimas y aleccionadoras, no hay unos centímetros de espacio periodístico ni unos pocos minutos de tiempo en la t.v. y en la prensa industrializada, predispuestas a dar concesiones generosísimas a la charanga internacional organizada y comercializada pero no a valores esenciales del pensamiento y de la cultura regional e internacional.

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En el ínterin, han reaparecido las listas negras en ciertos medios de comunicación, las censuras previas, los llamados a colaboradores de alto prestigio, para que modifiquen textos, pensamientos e ideas, so pena de estrangularles el derecho legitimado internacional y legalmente a la libertad de opinión, de pensamiento, de prensa y de conciencia. Ni en los peores años de la Guerra Fría. Lo planteamos en nuestra primera colaboración para Tribuna Democrática.

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Contrapunto. Ya no existen viejas ferreterías. Ahora (las que se valorizan), se llaman superferreterías o con otros nombres rimbombantes. Algunos supermercados son en la actualidad hipermercados, las pulperías se acabaron por modestas, para darle paso a los super y a los minis, pero con rótulos en idioma extranjero. Y el taxista de circunstancias ya no saluda en español sino tratándolo a uno de míster y chamuscando la lengua ajena para preguntarnos adónde deseamos ir. Y uno con las ganas de citarle a Luis Muñoz Marín, quien en los años 50, cuando visitaba los pueblos de su patria, hacia docencia diciéndole al puertorriqueño inauténtico : ―Agapito, ¿por qué le estampas al rótulo de tu negocio Agapito’s bar? En buen romance: usa el esplendor de tu lengua castellana. El bar de Agapito.

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Un buen número de economistas prosigue discutiendo las diferentes teorías económicas para alcanzar el desarrollo, pero no se ponen de acuerdo a fin de concretarlo. En tanto, se cuela el recuerdo del viejo Figueres de los años cincuenta (Vesco se asomó en 1972), cuando decía en privado –lo escuché varias veces– que aquí no existían economistas sino “entendidos en alta contabilidad”. Opinión de entonces del presidente. ¡Movámonos muchachos y muchachas! No es por casualidad que aparecen figuras como las de Chávez, Correa, Morales (Evo), Kichner y Bachelet. Para bien o para mal. A favor o en contra de ellos o de algunos de ellos. Cada uno escoge. Es cuestión de oportunidad y de circunstancias. Ortega, el de España, no el nicaragüense, postulaba que el hombre (y hoy la mujer) es yo, más yo, más las circunstancias. Estos personajes encarnan una nueva y polémica realidad que de rondón nos tomó de sorpresa. ¿Sorpresa, con sociedades conformadas por 70% de pobres, con 60% de seres humanos viviendo con un dólar al día (los que tienen “suerte”), con índices de analfabetismo del 50% al 80% y envenenadas por la corrupción? ¿Por esto querrán estrangular el derecho a la información veraz y honrada, a la opinión divergente, a la pluralidad del pensamiento nacional, pivotes sobre los cuales se fundamentó la democracia rural costarricense?

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Por estos rumbos continuamos desarrollando zonas urbanas para resolver el grave problema del déficit habitacional. Pero no se toma conciencia de que para ese propósito debemos asegurarnos de que los proyectos tengan garantía de agua para todos, cloacas para todos, zonas verdes para todos y acceso fácil y seguro. Aparte la cantidad de tiburones que rodean, controlan y explotan la inocencia de unos, la complicidad de otros y el desgano de ciertas autoridades que deberían proteger el interés público, es obligante la vigencia de una estricta regulación en esta materia, para que los más pobres no malvivan en estrechísimas jaulas ni se empobrezcan más de lo que ya lo están. Muchos cayeron víctimas de intermediarios que hacen y venden cuchitriles y tugurizan el ambiente físico y el alma de los conciudadanos.

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Ser de 40 años, y aun de 30, hoy es garantía de obsolescencia laboral. Para obtener un puesto de trabajo se necesitan, aparte las credenciales de rigor y la experiencia comprobada, tener no más de 25 años. Y algunos (¿todos?) institutos de crédito declaran que los mayores de 70 no son sujetos de crédito, así tengan garantías suficientes y sobrados ingresos. (¡Ojo! abogado marginal y ciudadano alerta: Recurso de Amparo cayéndose de maduro).

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Por eso es bueno que permanezca firme y terco Beto Cañas, dando valientes combates de sanidad pública y luchando contra los poderosos molinos, no de viento, sino de distorsión y de engaño, enfrentando los manoseados lugares comunes y a los figurines y …figurones.

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La pregunta es válida: ¿Dónde están los sustitutos de Marín Cañas, de Constantino Láscaris, de León Pacheco, de Moisés Vincenzi, de Luis Demetrio Tinoco, de Abelardo Bonilla, de Alfredo Cardona Peña, de Rodrigo Madrigal Nieto, de Cristian Rodríguez, de Roberto Murillo, de Francisco Ruiz y de tantos más que podríamos agregar a esta lista de honor y de méritos reconocidos?

Y no es hablar por hablar de estos personajes ausentes, históricos talentos respaldados por sus hechos y conductas insobornables. Recordemos el aforismo —siempre válido— de Simón Bolívar: el talento sin integridad es un látigo. ¡Y cuántos látigos nos están lacerando!

Julio Suñol | 12 de Marzo 2007

4 Comentarios

* #1502 el 14 de Marzo 2007 a las 09:45 AM Julia Ardón dijo:

Una ovación para don Julio. Cómo nos quedamos enredados y enredadas en la superficie la mayor parte de la veces y no intentamos volar más alto para ver y entender mejor el panorama… Gracias por recordarlo.

Excelente pieza.

* #1503 el 14 de Marzo 2007 a las 10:58 AM Marcela Zamora Cruz dijo:

Me siento muy identificada con lo escrito por don Julio, regresé al país a finales del 2005 después de casi cinco años de ausencia y me encontré y sigo encontrándome con un país irreconocible, los costarricenses empezamos además de todo lo expuesto, por ejemplo: - a considerar a la corrupción como algo natural, sin ni siquiera cuestionarse lo que ha hecho la corrupción en países como México; - a aceptar que la individualidad campee felizmente por todos lados; - a considerar que está muy bien que algunos vivan en residenciales elitistas e inasequibles para la mayor parte de la población; - a aceptar que si a alguien utiliza un discurso políticamente incorrecto, los mecanismos (escucha telefónica ilegal, carros con vidrios oscuros frente a las casas, intervenciones en medios electrónicos como el internet y los celulares y hasta robos sospechosos), no se sabe de quien, se pueden usar para atemorizar, callar y mancillar el espíritu de las personas. No sé en que país se convirtió mi país cuando personas jóvenes me han dicho que deje de hablar y escribir porque alguien me puede hacer daño, lo que es verdaderamente indignante para personas como yo, que crecimos en una verdadera democracia que se perdió.
Yo lo que me pregunto, parafraseando a don Julio es ¿y cuáles látigos nos están lacerando? y ¿qué vamos a hacer para evitarlo? Por eso insisto en la frase de Martin Luther King: “Nuestra generación tendrá que arrepentirse, no tanto de las acciones perversas de la gente mala, como del pavoroso silencio de la gente buena”.

* #1508 el 14 de Marzo 2007 a las 06:14 PM Flora Fernández dijo:

Don Julio, no hay sustitutos para esos grandes hombres porque son insustituibles, son personas y no cosas. Pero hay nuevos hombres y mujeres de gran valía que van ocupando espacios que quedaron vacíos.

Quizás sólo sean famosos y los echemos de menos cuando ya no estén entre nosotros, pero le aseguro que hay muchachos y muchachas que constituyen un reverdecer de esperanza para el país. También jóvenes profesionales que luchan con tesón y firmeza por su Patria.

Cada semana en este país se publican libros maravillosos escritos por hombres y mujeres que desean compartir sus conocimientos y encender luces.

Mezclados entre los miles de manifestantes del 26 febrero yo los ví, ahí estaban. ¡Se lo aseguro!

Ellos y ellas en su momento llegarán a hacer lo que esas personalidades hicieron en su momento, pero esta gente nueva debe escribir una nueva historia según las circunstancias en que les corresponda vivir.

* #1726 el 1 de Mayo 2007 a las 09:37 AM Habib Succar dijo:

De tan agudos comentarios y apreciaciones de don Julio, rescato también la esperanza de que sí hay gente nueva que enarbola banderas de decencia y dignidad y que son sistmáticamente silenciados por “la gran prensa” (que son unos pocos medios-empresas) que manejan el monopolio más oprobioso que podemos sufrir: el de la autoridad de castrar e invisibilizar el pensamiento ajeno, divergente… al peor estilo de Mr. W. Arbusto que prostituyó la frase de “quien no está conmigo está contra mi” y que aquí “corifean” devaluados políticos y “empresarios de la libertad de prensa”…

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