El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (más conocido por sus siglas en inglés como NAFTA) es un antecedente importantísimo para el análisis del Tratado de Libre Comercio de República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (conocido también por sus siglas en inglés como RD-CAFTA). La razón fundamental es que se trata de una relación económica entre un país subdesarrollado, México, que se vincula con dos países desarrollados mediante un Tratado de Libre Comercio (TLC).
Por razones de espacio, solo se analizará el crecimiento económico reciente y la generación de fuentes de empleo en México para derivar posibles enseñanzas para Costa Rica. Para evitar “sospechas” de las fuentes utilizadas, me basaré, especialmente, en un informe del Banco Mundial sobre México del año 2004, denominado “Estrategia de Asistencia para el País (EAP)”.
Crecimiento económico y las exportaciones
Según el Informe del Banco Mundial “El proyecto del gobierno, explicado de manera resumida en el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo 2002-2006 mitad del periodo, incluye reformas estructurales muy importantes en áreas como: control fiscal para redistribuir responsabilidades entre los gobiernos estatales y el federal, aumentar la recaudación fiscal y disminuir la dependencia de los ingresos del petróleo; reforma del sector energético, a fín de considerar la participación del sector privado para satisfacer la futura demanda; reglamentación del mercado laboral para atenuar los aspectos rígidos que obstaculizan el empleo y la productividad; reforma del sistema de pensiones para los trabajadores del sector público…; modernización de la banca de desarrollo para aumentar la eficacia, mejorar la gobernabilidad institucional e incrementar la eficiencia operativa; reglamentar las telecomunicaciones para fomentar un ambiente competitivo, ampliar la cobertura, mejorar la calidad y reducir los costos; y modernizar el sistema judicial para fortalecer los tribunales de primera instancia y hacer que sus operaciones sean más transparentes.”
Todos estos aspectos responden a una problemática que no están directamente relacionados con el TLC firmado por México y que empezó a regir a partir de 1994 (hace 13 años), pero que resultan esenciales en una Agenda de Desarrollo, previa a la firma del tratado. Un ejemplo de ello es la consideración de “fomentar un ambiente competitivo en telecomunicaciones”. Cómo es posible que se realizara una privatización en ese campo cuando no se tuvieran las condiciones mínimas para realizarla.
En cuanto al crecimiento económico, el informe del Banco Mundial expresa “El crecimiento real anual promedio del PIB en México durante el periodo 2001-2003 ha sido un deslucido 0.6 por ciento. La desaceleración de la economía norteamericana en 2001 y su titubeante recuperación redujeron la demanda de exportaciones mexicanas no petroleras. Adicionalmente, la menor participación en el mercado de las exportaciones mexicanas no petroleras realizadas a Estados Unidos, de 11.4 por ciento en 2001 a 10.7 por ciento en 2003” pone en entredicho la competitividad del país. Si bien el crecimiento de México ha sido un poco más elevado en el 2004 y 2005 no se considera que sea suficiente para reducir la pobreza, si no realiza profundas reformas económicas y sociales. En otras palabras, sin una Agenda de Desarrollo claramente definida sería imposible que el TLC les resuelva problemas estructurales apremiantes de su economía y estructuras sociales y políticas.
En otras palabras, lo que México necesitaba y necesita son profundas reformas sociales y económicas, entre otras, y no entrar en un TLC que le está generando nuevas tensiones sociales según se analiza a continuación.
La generación de fuentes de empleo
Según el Informe referido del Banco Mundial “la pobreza en México sigue siendo generalizada y se ve afectada por cuatro características persistentes: (a) Aunque reducidas, las cifras de pobreza absoluta … siendo inaceptablemente altas (unos 51 millones de mexicanos …pobres); (b) hay una fuerte desigualdad en la distribución del ingreso, que ha sido resistente a las intervenciones de políticas; (c) la incidencia de la pobreza extrema en las áreas rurales es anómalamente aguda (en el 2000, el 42 por ciento de la población rural vivía en pobreza extrema), y (d) aún hay una amplia brecha en materia de desarrollo entre el Sur y el resto del país (la gente del Sur es mucho más pobre, con menos instrucción académica, menos probabilidades de tener agua corriente y mayores posibilidades de morir más jóvenes). Al mismo tiempo, la pobreza urbana sigue siendo un desafío que requiere nuevas propuestas … Estas características van adquiriendo urgencia cuando se ven a la luz de las oportunidades de empleo disponibles para los pobres; si bien el desempleo ha permanecido bajo, se necesita crear cerca de 1.5 millones de nuevos trabajos cada año … En el punto máximo de su reciente ritmo de crecimiento, la economía mexicana se las arregló para crear sólo alrededor de 600,000 trabajos formales. Por consiguiente, atender el problema del creciente sector informal debe ocupar un lugar central en cualquier iniciativa para reducir la pobreza.”
En otras palabras se constata, nuevamente, que lo que México necesita es una estrategia de generación de empleos dignos, que no se da en forma automática con la implementación de un TLC sino con medidas de corte estructural.
Enseñanzas para Costa Rica
La puesta en marcha de un TLC no es una condición suficiente para el desarrollo del país. Costa Rica puede firmar una TLC con los Estados Unidos de Norteamérica, pero ello no le garantiza un desarrollo armonioso y equitativo entre sus pobladores y regiones del país. Se requiere más bien una preparación integral del para participar en áreas de libre comercio, que incluiría profundas reformas en materia económica, social y también política. Pretender impulsar un TLC sin una Agenda de Desarrollo sería, como dice nuestro pueblo, “poner la carreta delante de los bueyes”).
Helio Fallas | 2 de Marzo 2007


0 Comentarios