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Mensaje de Hilda Chen Apuy a los diputados

Columnista huésped | 27 de Febrero 2007

Por Hilda Chen Apuy, catedrática emérita, Universidad de Costa Rica

¡Compatriotas!

Hemos tenido la fortuna de nacer en Costa Rica, país que se ha distinguido en el mundo por su abolición del ejército desde hace más de medio siglo, y por haber optado por la paz y no por la guerra.

El TLC con Estados Unidos, sería una traición a los principios de paz que han caracterizado a Costa Rica. No se puede hablar de desarme mundial ni criticar el comercio de armas de otros países, si por otro lado se promueve de parte de este gobierno la aprobación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que no sería solamente de libre comercio. El TLC permitiría la instalación en Costa Rica de fábricas de armas de guerra y la desgravación para importar todo tipo de armamento.

No debemos ser engañados con el cuento que este gobierno puede prohibir tal cosa, puesto que es bien conocido el hecho que el TLC está por encima de las leyes que se opongan a lo que el Tratado nos impondría. Ese convenio para los Estados Unidos es inferior a sus leyes, como todos sabemos; para nosotros es un tratado que nos obliga en todo, absolutamente injusto y desigual. Sería la entrega de este país a las transnacionales, y la conversión nuestra a servidumbre de los intereses de los Estados Unidos, y de sus poderosos aliados costarricenses.

El trato inmoral respecto a la producción costarricense de alimentos, que no podrían convertir a nuestros agricultores en competidores de las grandes empresas agrícolas subsidiadas por el gobierno estadounidense, dejaría al país absolutamente sin seguridad alimentaria. Véase el caso de México, cuyos agricultores han sido sumidos en la miseria, y que hoy tiene que importar la comida básica del pueblo mexicano: el maíz y los frijoles a precios elevadísimos.

Las razones que me han llevado a tomar una posición firme frente a este TLC que nos quieren imponer, son obvias. No debemos permitir la entrega de Costa Rica a los poderosos consorcios extranjeros, apoyados por unos cuantos costarricenses de muy corta visión: el dinero que ganen hoy no servirá para dejar a sus hijos y descendientes, una Patria libre y soberana.

Pido a los señores diputados, que tienen en sus manos el destino del país, que piensen muy bien en lo que van a votar, puesto que en ello va la herencia para sus descendientes. Sus nombres quedarán grabados en la historia, como responsables de lo que se decida para el futuro del pueblo costarricense.

Defendamos con la paz a Costa Rica, impidiendo que se nos cambie el alma costarricense que ha repudiado la guerra desde hace muchos años.

¡Que las futuras generaciones bendigan el nombre de quienes tuvieron el valor de salvar su Patria!

Columnista huésped | 27 de Febrero 2007

2 Comentarios

* #1429 el 28 de Febrero 2007 a las 06:58 AM Mario E. Fernández dijo:

Gracias Doña Hilda por su palabras. Es usted un ejemplo como persona y como intelectual comprometida con los intereses de la patria, que muchos humildemente tratamos de seguir. Espero que los diputados que apoya el TLC empiece a oir y a pensar.

* #1449 el 4 de Marzo 2007 a las 10:33 AM Juan Guillermo Segura dijo:

Considero que un comentario de alguien como Hilda Chen, debería ser de lectura obligatoria para todos los diputados que hoy tienen en sus manos la crucial decisión de entregar la soberanía de Costa Rica a las potencias extranjeras. Me pregunto que opinaría el caudillo José Figueres Ferrer en una situación como esta.

Mi preoucpación y creo que la de muchas personas es que la posición intransigente del Señor Presidente Oscar Arias, de no retirar el proyecto de la Asamblea lo que está logrando es el que el ciudadano busque otras formas de protestar lo cual podría llevar a esta Costa Rica ya de por sí contaminada a una situacíón social muy peligrosa, cuando el ciudadano vea que no es atendido, que no hay un diálogo abierto y franco, que lo que hay es una posición tajante, que no acepta sugerencias del parte del poder ejecutivo, es muy peligroso.

Me acuerdo en un curso de maestría cuando un profesor de comercio internacional, insistía en las ventajas del proceso neo.liberal, de la libertad de competencia, y que muchas veces insistí en que lo que sucedería sería que el PEZ GRANDE SE COMA AL PEZ CHICO y el profesor decía que eso no sería así. No hay que ser especialista en el campo para saber que los productores nuestros no tienen los recursos para competir y que tampoco el gobierno les brinda las herramientas para lo logren. Las consecuencias finales de todo este proceso será que con la excepción de los pocos poderosos de Costa Rica, que saldrían ganando al aprobarse el TLC, la inmensa mayoria de costarricenses se convertirían en la GRAN MAQUILA DEL IMPERIO NORTEAMERICANO. Sigamos adelante con nuestras ideas y que estén bien cada día.

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