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Libertades de prensa y de opinión

Julio Suñol | 21 de Febrero 2007

Por Julio Suñol

Estamos tan absortos apoyando u oponiéndonos al “Tratado de Libre Comercio” de turno, que hemos perdido la perspectiva y la conciencia respecto de la trascendencia de las libertades de prensa, de información y de opinión de todos nosotros. Sin estas libertades no puede existir ni funcionar la democracia.

Lo cierto es que estas libertades están restringidas hoy, porque los medios más poderosos de comunicación se hallan encuevados entre capillitas y agendas particulares, de modo tal que dejan a la mayoría de los ciudadanos sometidos a controles indirectos de quienes determinan qué se lee, discute, imprime o divulga, según los intereses creados de hoy.

Con las excepciones de rigor, los costarricenses nos hallamos sometidos a un estrangulamiento de las auténticas libertades, en una democracia que se fundamentó, entre otras cosas, en el inmarcesible ejemplo del primer jefe de Estado, don Juan Mora Fernández, quien al alborear nuestras instituciones al principio del siglo XIX, invitaba al pueblo a fundar periódicos y abrirlos a las opiniones de los miembros de la sociedad en proceso de germinación.

Quienes tenemos más de medio siglo de ejercicio profesional, nos damos cuenta cabal de cuánto han decaído algunos medios, dedicados casi exclusivamente a informar sobre lo que quieren, a adobar ciertas noticias, edulcorarlas o subjetivizarlas, cometiendo simultáneamente la tarea de elaborar listas negras sobre escritores de libros, periodistas, políticos o ciudadanos a quienes se les impide manifestarse.

El fenómeno es más chocante todavía –y peligroso– si observamos que ese vicio que operó en el pasado, y que algunos periodistas en funciones ejecutivas desterramos en los años 70 (exalto la limpia actitud de Guido Fernández, quien con mi colaboración ayudó a eliminar las censuras previas y las listas negras).

Era una época triste en la cual, por ejemplo, regía la aplicación de restricciones al poeta Alfonso Chase solo porque alguna vez se plantó frente a las instalaciones del diario a gritar “prensa vendida”, tal como lo alegaban sus detractores de entonces.

Nos pareció absurda, tonta y antidemocrática esa actitud y ordenamos acabar con esas listas negras que hoy, pareciera, han reaparecido.

No puede haber democracia auténtica si no existe libertad de prensa, de información y de opinión, y en estos días y desde hace algún tiempo, en determinados pocos pero poderosos medios informativos han reinstalado esas nefastas prácticas, si bien es cierto, sin el aval interno de los profesionales de prensa más responsables y honrados.

Por ello argumentamos hoy que están bien todos los debates sobre el TLC (pero en igualdad de condiciones) mas sin olvidar que en la actualidad, es imperativo e ineludible, combatir también porque las libertades de prensa, de información y de opinión rijan cristalinas y claras no solo en unos pocos medios y no en los más poderosos y comprometidos con intereses que no protegen el bien común, por más que se les debe reconocer, en justicia, sus denuncias y luchas contra la corrupción, que es un cáncer nacional. Mas esto no basta, porque sepulcros blanqueados no dejan de despedir desagradables y repugnantes malos olores.

Julio Suñol | 21 de Febrero 2007

2 Comentarios

* #1408 el 22 de Febrero 2007 a las 02:26 PM alvaro madrigal dijo:

Reapareció Julio Suñol!. Qué bueno; sus luces las perdimos largo rato, precisamente en momentos en que más se necesita la luminosidad. Lo vuelve a demostrar con este comentario, que ojalá no resulte una esporádica reaparición.

* #1725 el 1 de Mayo 2007 a las 09:21 AM Habib Succar dijo:

Qué alegría leer a don Julio y que refrescante y esperanzador saber que todavía queda gente con temple, honesta, con una límpida trayectoria, intachable, personal y profesional, que tiene credenciales de sobra para decir con propiedad, lo que las empresas-medios (los pocos pero poderosos) callan y censuran.

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