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TLC*

Pablo Barahona Krüger | 5 de Diciembre 2006

*Aplican restricciones y advierto de una vez que no son las 100 del economista de cabeza brillante de la UNA, tampoco las 101 de la agencia sindical representada en un habladito suave ni las del astronauta que vuela ahora por el cosmos de los Notables. No me refiero a declaraciones de Consejos Universitarios, grupos de ambientalistas, juristas o cualquier otro de los tantos istas que pueda incurrir en ese pecado capital o afrenta patriótica que tanto molesta y perturba a los que están bien y se creen seguros así.

Estas, las que procedo a declarar, son las restricciones que valdría la pena colocar al pie de esas tres letras que, por significar tanto en estos días, han dejado de referir a algo en concreto. La plurisemia implícita en las siglas “TLC” es natural si consideramos los intereses tocados pero, sobre todo, la intensidad de su afectación.

La competencia ideológica siempre tiende a la deformación, rara vez propende en contrario a la clarificación y posicionamiento de realidades en su sentido objetivo y, por ello, procuro un artículo como este en el que, sin concluir, o lo que es igual, sin responder, me atrevo a preguntar. Este esfuerzo procede, mayéutica mediante.

*Sobre la legitimidad. ¿Resultará rescatable, siquiera defendible, una negociación interpartes absolutamente desigual en la que los negociadores de ambas partes fueron pagados por el mismo patrono: Estados Unidos? ¿O es que alguien todavía no sabe que a los negociadores principales de Costa Rica, es decir; a los responsables de que el TLC diga lo que dice, Estados Unidos les pagó también? ¿Yo siempre me he preguntado por qué a una persona que se le concede el honor de representar a su país, se le hace esto poquito y necesita convertir su trabajo en mera mercancía en vez de conservar en su esfuerzo el carácter más digno atribuible: el de servir a la patria?

E insistiendo sobre el dato de legitimidad: ¿será democráticamente válido negarle opinión vinculante a todo un pueblo en pleno siglo XXI y ello durante el gobierno de un presidente pírricamente electo que, y esto es lo más “simpático”, arribó nuevamente al poder alegando, precisamente, que el pueblo es el único sabio (Soberano le decían antes) y que por consiguiente nadie tiene por qué -incluidos los legisladores- limitarle su derecho de libre y vinculante decisión sobre los temas más importantes, sea la elección de un presidente o algo aún más trascendente: el tipo de país que dicho pueblo quiere construir en las próximas décadas?

*Sobre La Gran Falacia de TLC = Trabajo para Los Costarricenses. Los desesperados defensores del Tratado han repetido hasta consolidar como su slogan propagandístico el más improbado -e improbable- de los hechos: el TLC significa, así sin más, sea casi automáticamente: más trabajo. Por si esto no bastara, se han dedicado también a difundir otra gran mentira, ese supuesto trabajo será seguro y estable, sin olvidar el dato de oro promocional: bien remunerado.

Vale considerar que esos mismos defensores no han publicado un solo estudio que así lo demuestre e incapacite el dato fehaciente de la experiencia mexicana, donde si bien es cierto se ganaron unos cientos de miles de empleos en maquila, de paso se perdieron cuatro veces más en agro (más de un millón).

Y por eso pregunto: ¿Qué, sino esto, es jugar con el hambre del pueblo? ¿No huele más a consciente, y por tanto, vil engaño que a sana preocupación patria y sincero esfuerzo solidario? Y esto me lleva a la última restricción que cabe comentar en este artículo.

*Sobre el TLC como acto de confianza. En un ambiente que se percibe plagado de corrupción, enralecido por la falta de compromisos y ejercicios éticos, en el cual la opinión seria y concluyente ha sido secuestrada y sustituida por una masa acrítica de políticos ímprobos y chanfaineros, lo que más se da a una ciudadanía secuestrada en tanto disminuida, es sospechar de un Tratado cuyas defensas son mucho más irracionales e irrazonables que las oposiciones, aún cuando se quiera denotar lo contrario.

Y así es como viene bien preguntar: ¿Con qué legitimidad pedirle/exigirle a los costarricenses desheredados hoy, y a este ritmo de seguro los que lo serán mañana, que confíen en que el TLC es para todos y no solo para unos cuantos?

Quizá confiarían si en el “equipo” negociador hubiesen estado representados otros sectores de la sociedad y no solo “Chicago Boys” que fueron convocados por un presidente de la República que si bien se equivocó al principio nombrándolos, rectificó después, quizá demasiado tarde, despidiéndolos.

(La Prensa Libre)

Pablo Barahona Krüger | 5 de Diciembre 2006

3 Comentarios

* #998 el 5 de Diciembre 2006 a las 11:36 AM ALVARO SUAREZ dijo:

todo lo comentado es cierto, pero sigue siendo insuficiente, porque el meollo radica en que esa ENTREGA SE HAYA LLEVADO A CABO EN INGLÉS,CON TODAS LAS BARBARIDADES QUE HAN APARECIDO Y LAS QUE SEGUIRÁN APARECIENDO. ADEMÁS, SE HA TERMINADO ACEPTANDO QUE LOS QUE NOS ENTREGARON LO HICIERON COMO NEGOCIADORES Y TAMBIÉN HEMOS ACEPTADO QUE ÉSOS USURPARAN POTESTADES DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA. y ¡TODOS TAN CAMPANTES! NO BASTA CON DESPEDIRLOS.

* #999 el 5 de Diciembre 2006 a las 01:35 PM Luis Diego García dijo:

Pienso yo, solo hace falta un legislador que vote en contra para rechazar el TLC. Existirá un personaje que sea capaz de tener el valor de defender a la mayoría del pueblo, aquella que todos los días sale a buscar su bienestar? O estarán jugando con el hambre del pueblo y el desmantelamiento del Estado? Señor Echandí, fracción de la Unidad Social Cristiana, en sus manos está, y si piensan bien, el pueblo les agraderá si recapacitan, de hecho todos los mariachis resentidos volverían a creer si sus líderes actuales defienden las conquistas logradas por el Doctor Calderón Guardia. Están a tiempo, la agenda complementaria nunca se llevó a cabo y ustedes prometieron que sin ella no hay TLC. Esperamos su palabra de honor.

* #1002 el 5 de Diciembre 2006 a las 11:35 PM Flora Fernández dijo:

Todavía los negociadores costarricenses tienen el descaro de decir que sin TLC México probablemente estaría peor!

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