Una forma apropiada de analizar una sociedad como la costarricense, se puede cimentar en el concepto de “modelo histórico estructural”. Esta forma de análisis permite captar la realidad de un país no solo por sus indicadores socioeconómicos recientes, sino también por su desarrollo histórico y la forma como esos y otros indicadores se han venido articulando a través de los años en un país. Además, este enfoque busca encadenar aspectos económicos con los sociales, políticos y ambientales.
Estilos de desarrollo
La aplicación concreta a la realidad de un país de este concepto ha permitido que se hable de “estilos de desarrollo” de los países y no tanto de “modelos de desarrollo” que hace referencia, sobre todo, a variables de tipo económico.
En ese contexto, se habla que lo que caracteriza al actual estilo de desarrollo de los países latinoamericanos, que se encontraría funcionando desde mediados de la década de 1980, es el “modelo histórico estructural multiexportador”. Este se caracterizaría, entre otros, por multiplicidad de bienes y servicios orientados a las exportaciones, un Estado cuyas políticas se fundamentan en el llamado “consenso” de Washington, un debilitamiento y empobrecimiento de las capas medias de la sociedad, una creciente desigualdad en el ingreso, etc.
El TLC y las Agendas
En ese contexto, en Costa Rica se habla de tres agendas en relación con el TLC con los Estados Unidos de Norteamérica, los países centroamericanos y la República Dominicana. Este es el caso del Dictamen Afirmativo de Mayoría suscrito por el Partido Liberación Nacional (social demócrata) y el Partido Movimiento Libertario (liberal e ideología en “construcción” según su página Web), en relación al TLC referido.
Según ese Dictamen, la “Agenda de Implementación de un TLC no es otra cosa que un proceso interno que debe realizar el país para dar cumplimiento a los compromisos asumidos en dicho instrumento”. La Agenda Complementaria “está constituida por aquellos proyectos que se orientan a beneficiar de forma particular a diferentes sectores del país, para mejorar sus condiciones competitivas y de inserción en el mercado mundial”. Finalmente, define que la “Agenda de Desarrollo constituye el conjunto de políticas de corto, mediano y largo plazo que se desarrollan en los campos económico, social, ambiental y político y las cuales están orientadas a promover del desarrollo integral del país”. Resaltan los siguientes “elementos” de esa agenda: política social, política productiva, políticas de sostenibilidad ambiental y modernización institucional.
Breves comentarios a las agendas mencionadas en el Dictamen del PLN y el PML
1. Llama la atención el acuerdo político entre dos partidos que se dice difieren ideológicamente, respecto a agendas; incluyendo una sobre desarrollo. Entonces, siguiendo un esquema de lógica, supone que comparten visiones y estrategias sobre el desarrollo integral del país. ¿Ya se unificaron esos partidos en la práctica aunque permanezcan “oficialmente” separados? A ello habría que agregar al PUSC puesto que su pretendida “Agenda de Desarrollo” no es más que un subterfugio de lo que ha sido su política económica neoliberal. En ese contexto, el TLC parece ser el elemento aglutinador de partidos políticos que comparten una visión de desarrollo de largo plazo y una plataforma política amplia, aunque en detalles puedan diferir.
2. Si la “Agenda de Desarrollo” es un conjunto de políticas de corto, mediano y largo plazo, las otras agendas deberían estar en consonancia con aquella. No obstante, el proceso que se dio en el país fue completamente al revés. Primero, se elaboró la Agenda de Implementación derivada del TLC, luego la complementaria para “arreglar” los desajustes que podría traer el TLC y finalmente se proclamó la Agenda de Desarrollo para enmarcar nuestro progreso. Por ello, aunque no se diga, no se quiere formular una “Agenda de Desarrollo” concertada, como debería realizarse, porque de inmediato surgirían incoherencias insalvables. De hecho al plantearse primero el TLC, significó que lo económico está de primero y “todo lo demás” estaría permitido siempre que no fuera inconsistente con lo económico y sus intereses.
3. La propuesta de “Agenda de Desarrollo” que se presenta en el Dictamen Afirmativo Mayoritario del PLN y el PML, carece de un compromiso concreto. No menciona, por ejemplo, en el texto del Dictamen, cómo se realizaría y concretaría esa Agenda, ni hay un compromiso expreso con la elaboración de leyes, políticas e instrumentos de políticas. Afirmar, entre otros aspectos, que parte de esa Agenda es “fortalecer los servicios públicos”, resulta totalmente insuficiente y poco creíble en las actuales circunstancias.
- Expresado lo anterior, más bien parece que el TLC y la Agenda de Implementación representan la culminación de un conjunto de reformas económicas que se iniciaron a mediados de la década de 1980 y que ahora por medio de un tratado comercial se desea consolidar y profundizar aún más.
Los aspectos antes analizados ayudarían a explicar el por qué el diálogo social alrededor del TLC ha sido tan limitado. No digo que no ha habido manifestaciones de opiniones, sino diálogo y negociación de posiciones, algo que parece tan necesario pero cada vez más difícil de alcanzar.
Helio Fallas - hfallas@racsa.co.cr
Helio Fallas | 27 de Diciembre 2006


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