Estado Social de Malestar

Época de monumentales avances científicos fue el siglo XX. También una de las más sangrientas de la historia. Idéntica vía parece emprender el XXI al agudizarse las distancias entre riqueza y pobreza, educación e ignorancia, solidaridad e indiferencia, corrupción e integridad. Nuestro pequeño país, inmerso en la mundialización no pudo escapar de la pandemia de desventuras que agobian a estos tiempos.

Por años, gobernantes, políticos, empresarios, sindicalistas e intelectuales, encapsulados en burbujas de indolencia, han dejado pasar la corriente de calamidades que nos arrastra a mares de violencia e injusticia.

Hoy, pueblo y gobierno se sumen en una lucha por el TLC, a favor y en contra, sin posibilidad de diseñar una estrategia que de manera efectiva mitigue los males que nos aquejan. Mal hace este gobierno, en aferrarse a un plan fiscal deficiente y un TLC con múltiples tachas; en vez de mudar hacia una política de esperanza, cimentada en valores solidarios en la producción y distribución de la riqueza, que termine con la vergonzosa situación en que vivimos.

En alguna medida, por comisión u omisión, todos los costarricenses somos culpables de estropear nuestro Estado Social de Bienestar, convertido hoy en verdadero “Estado Social de Malestar”. Las crisis que actualmente nos castigan deben servirnos de alerta. Si sensata y prudentemente, sin afanes particulares, gremiales o políticos, nos organizamos a conciencia para implementar los cambios urgentes en las fallecientes instituciones estatales, y en nuestros desmejorados hábitos de convivencia social, será posible el ascenso hacia un Estado coherente con nuestra identidad nacional. De lo contrario, de continuar atrapados en esta vía, se nos perderá para siempre La vía costarricense enunciada por don Armando Vargas Araya.

Que sean los principios estatuidos en la norma 74 constitucional: justicia social – solidaridad nacional las armas empuñadas para resistir el embate de los monstruosos enemigos que hoy oprimen la Nación. Despojémonos de ropajes de privilegio que azotan las finazas del Estado y agreden los sentimientos y emociones de los más pobres. Amputemos la impunidad en la corrupción, incluyamos a los jóvenes como protagonistas en los cambios imprescindibles en la vida socio-política del país, y con justicia social y prodigalidad, reconstruyamos el Estado.

Los políticos en su ligero peregrinaje por el mando, olvidan que el pueblo es el Soberano. Ignoran y no escuchan a los ciudadanos, despertando en éstos la necesidad de hacer efectivo el derecho de rebelarse contra las políticas injustas e inhumanas. Por el bienestar nacional, roguemos que no sea la rebelión el destino de nuestra Patria.


2 Comentarios

  1. agustin ac

    Excelentes pensamientos y claramente expresados. La concentración irracional de riqueza acabará con la escaza paz social de la que aún medianamente gozamos. ¿Donde están los líderes qe el pueblo urgentemente necesita? ¿Están todos avasallados a las supuestas bondades del TLC? Supongo que el pueblo en su desesperación se ha tragado la masiva propaganda mediática en favor del tratado. Si este pasa,como creo ocurrirá, veremos dentro de muy poco una mayor injusticia social.

  2. José Calvo

    Es muy probable que una persona con la profesión de doña Marlyn está en mejor posición para evaluar el estado de ánimo del país, que entonces puede lamentar honradamente como ella o aprovechar cínicamente como otros. Pero yo soy más pesimista sobre los chances que tiene una sociedad enferma para enderezar su curso: hay como una fuerza inercial que se lo impide mientras no choque con algo, y la “vía costarricense” ha tenido esas colisiones con cierta frecuencia: yo oía de los Tinoco cuando niño, y era un muchacho para el 48, donde tuve que participar porque era imposible evitarlo. Mi propia impresión es que la tosudez que doña Marlyn lamenta nos lleva a otro choque. Pero si el TLC pasa como piensan algunos que pasará, la sociedad costarricense quedará tan maltrecha como un barco al que se ha hecho pasar neciamente por una tormenta, después de la cual choca de todos modos o hay que abandonarlo por el naufragio. La diferencia es que las sociedades casi siempre tienen un chance para empezar de nuevo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>