Ha llegado hasta mi correo electrónico un mensaje anónimo e insólito. Un personaje sin rostro pero con pésimas intenciones, acusa a dos amigos queridos y cercanos de ser quintacolumnistas de Hugo Chávez. A ambos, distinguidos profesionales y ciudadanos de rancio abolengo, se les presenta como agentes subversivos que, por asesorar a un sindicato, merecen ser “descubiertos” por quien ni siquiera ha tenido suficiente dignidad como para firmar ése libelo. Alguien que, según me cuentan, podría esconderse en una oficinilla que montaron allá por El Zapote. Podría dejar pasar sin pena ni gloria este insulto a la inteligencia, pero no me da la gana. En este caso, simplemente no me da la gana.
Juliana Martínez es una costarricense de origen uruguayo que vive en Costa Rica por decisión propia. A diferencia de otros que no saben qué hacer con su Patria y la venden a pedacitos (o pedazotes, que también hay de esos), ella escogió vivir entre nosotros y convertirse en parte de nosotros. Lo hizo por amor a su esposo, Mauricio Castro, pero también porque la sedujo un pequeño país que, como el suyo original, Uruguay, había hecho algo bueno con su modelo de convivencia y se había convertido en un ejemplo en América Latina. No entró escondida en un maletero, ni llegó con documentos falsos caminando por un paso de montaña. Vino becada por una de las más conocidas universidades norteamericanas –la de Pittsburgh–, aconsejada por dos de los más prestigiosos latinoamericanistas en los EEUU –Carmelo Mesa Lago y Mitchell Allan Seligson– para ver cómo funcionaban las políticas sociales en Costa Rica. Sobre Costa Rica hizo su tesis doctoral también con una beca (una de 15 otorgadas entre más de 100 aspirantes) y en Costa Rica se quedó, cuando años después conoció a su compañero de vida, un chavalo estupendo que además, es tan inteligente como ella y la quiere tanto que cuando habla de ella le brillan los ojos de contento.
Ha sido asesora y consultora del Banco Mundial (una organización que no contrata a inútiles), y del Banco Interamericano de Desarrollo (una entidad en donde no caben terroristas), de la OIT y –lo digo en inglés para que lo entienda el autor del libelo supracitado– del United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD). Ha publicado libros y ensayos del más depurado y virtuoso rigor científico para la CEPAL, la Universidad de Costa Rica, la Universidad de Notre Dame, la Fundación Carolina de España y la FLACSO. Y, como quiere a la gente, también es asesora de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP). Además, y eso lo digo con mucho orgullo, es mi colega conductora en Desayunos de Radio Universidad los días martes, hace un asado de película y vive con su marido y dos perros, sin esconderse, como cualquier otra tica, en San Isidro de Heredia frente a una calle llena de huecos.
Me quedo corto con el curriculum y le pido disculpas a Juliana por ello, pero si todo lo anterior dice algo, es que Juliana Martínez tiene un pedigree que da miedo; de esos que hacen la boca agua. Unos antecedentes que son un lujo aquí y en cualquier lado y de los cuales, en vez de estar diciendo tonteras, los que escriben anónimos deberían dejar de tocar con las patas sucias.
Tengo meses de andar buscando las platas de Hugo Chávez en Costa Rica y por ninguna parte las encuentro. No encuentro las de Hugo, aunque sí otras que vienen de lugares un poquillo más al norte de Venezuela, cruzando el Mar Caribe y una cuarta más arriba. El insinuar como se insinúa que Hugo Chávez está mandando esbirros para subvertir a Costa Rica es un recurso que sólo merece ser respondido –en mi caso– porque alude a dos amigos a quienes quiero mucho y no deseo les vaya a pasar algo porque algún bribón desocupado decidió tratar de mancillarlos.
¿Y sobre Mauricio? ¿Por qué no me he referido a Mauricio? Porque no es necesario hablar de quien nunca ha dejado de dar la cara; de quien siempre ha debatido de frente, como los grandes, como los buenos, como los que son de verdad. Yo de Mauricio sólo digo una cosa: que si alguna vez me veo metido en una bronca me gustaría que él fuera mi abogado. No por “vivo” sino por caballero. Que si a uno lo defendieran con la pasión con que Mauricio defiende a la democracia y a Costa Rica, ¡nunca un juez lo encontraría culpable!
Así las cosas, le digo al autor del anónimo que no sea pendejo. Que deje de fastidiar a Juliana y que no trate de enlodar a Mauricio. Porque ni tiene su estatura, ni los conoce, ni sabe que lejos de aborrecerlos, en Costa Rica necesitamos a muchos más como ellos para darle vuelta a la carreta –que está volcada– y seguir para adelante.
Luis Guillermo SolÃs R. | 16 de Noviembre 2006


9 Comentarios
Excelente comentario. ¡¡ME UNO A ÉL!!
Aunque, se queda corto al mencionar los méritos sociales, intelectuales, morales y más de esta pareja; cuyo único “delito” es haber desperdiciado tanta sabiduría en “los otros”…
En pensar y actuar en defensa de interese democráticos y no en intereses mezquinos de una oligarquía vendepatrias y egoísta.
Don Luis Gmo: Que rico hablar así de gente que vale la pena, ¿Verdad?
Gracias Luis Guillermo por salir en defensa de Juliana y Mauricio a quienes también considero mis amigos.
Me siento afortunada de conocerlos y al igual que ellos hoy, en el pasado una persona cercana fue considerada peligrosa por su extraordinaria capacidad intelectual.
Creo que los anónimos y los intentos por descalificar surgen cuando no alcanzan los argumentos para debatir.
Margarita Penón G.
Este comentario de Luis Guillermo, además de referirse a las magníficas condiciones personales de Juliana y Mauricio, personas a las que nadie tiene derecho a tocar ni con una pluma, y que de sobra pueden defenderse con la calidad de su intelecto y con la entereza de sus propios actos, trata de un mal sintomático en nuestra sociedad: la maledicencia. Debe llevarnos a todos a reflexionar sobre el profundo daño que causa a las personas sobre las que se aplica, sobre la sociedad que se ve obligada a soportarla, y sobre el aún más grave daño que causa, muchas veces de forma inadvertida, el silencio de los muchos, que se vuelve cómplice. Para Juliana y Mauricio, nuestra solidaridad y aprecio. Para Luis Guillermo, ¡bravo!. Qué bueno que estás ahí.
Doloroso, lamentable e indignante, lo que don Luis Guillermo expresa.Conozco a Mauricio por la calidad del hogar que lo vió nacer y que lo formó en valores eternos, mismos que, las familias de antes, transmitían sin espavientos y sin cascabeles.Sus padres, Alvaro y Mila son dos seres humanos de lujo de los que ennoblecen al género humano. Su tío Roque Méndez Quintanila toda una atalaya de lucha para mejorar las condiciones de vida del sufrido y explotado pueblo salvadoreño. Muchas de sus luchas y las consecuencias de ellas, me tocó vivirlas en mi querido El Salvador, cuando fuí estudiante allá. A Doña Juliana personalmente no la conozco, la llegué a conocer y a valorar en su inteligencia y motivaciones de bien, en las enriquecedoras jornadas de estudio sobre el TLC efectuadas en la UCR A finales del año 2004 y y principios del 2005.En las cuales, con argumentos inteligentes y contudentes hiciera la luz en esa caverna platoniana, de oscuridad y suterfugios conque los negociadores envolvieran al tratado. Ha hacer la luz en esa caverna, han contribuído de manera espléndida, ambos dignísimos ciudadanos de este país. De zapote es de esperarse eso y más, porque la rabieta de una escuálida minoria electa, en relación al total de votos emitidos,aún no les pasa, rabieta que además les hace sacar pecho como sí fueran los dueños del país.
Los anónimos constituyen el rostro de los cobardes quienes, por ser tan poca cosa se vuelven bravucones en la sombra. Juliana y Mauricio, para ustedes mi amistad y cariño: ustedes son estupendas personas, de esas que van de frente sin sonrojo. Un abrazo
Luis Guillermo, felicitaciones. Estoy de acuerdo, cuando se discrepa hay que dar la cara, y no ocultarse detras de anonimos, el no que no da la cara es un cobarde. Juliana y Mauricio son dos excelentes profesionales y estupendos seres humanos, que quieren mucho a Costa Rica. Si alguien no esta de acuerdo con lo que ellos piensan o creen sobre lo que puede ser lo mejor para Costa Rica, que se los diga de frente. Para quienes estan haciendo la campaña ocultos en el anonimato, mucho cuidado, no es envilenciendo ni denigrando a la gente que se convence a un pais sobre cual es camino para su desarrollo.
A Luis Guillermo muchisimas gracias, tanto en nombre de Mauricio y mio, como de otras personas que lamentablemente, ayer, hoy o mañana han estado o estarán en situacíones similares. Te agradecemos por ser tan consecuente en contribuir tu granito de arena para que mentiras como estas no queden impunes y se ganen así un lugar en el cajón de las “verdades”…
Bien dice Mario Carazo que la mala intencion nos daña a todos/as: hoy puede ser uno pero mañana puede ser cualquier otra persona, de uno u otro lado de la acera. Y hoy puede ser una presentación powerpoint pero mañana un levantar el tono y pasado mañana un levantar la mano… Vengo de un país en el “que nunca pasaba nada” y un día pasó. La sociedad bajó la guardia y pasó.
Por eso es importante que las personas nos protejamos las unas a las otras del riesgo de demonizar a quien piensa diferente. El momento que vivimos es dificil, complejo, lleno de incertidumbres.
Pero como bien nos enseñó Margarita Penón en las difíciles discusiones sobre el pacto fiscal, la política — en su acepcion amplia de transitar caminos compartidos — , solo puede hacerse con argumentos, razones e ideales inspiradores. ¿Como transitar por este difícil momento si para “ganar” o “derrotar” lo hacemos a pesar de los argumentos, a pesar de las razones, a pesar de las inspiraciones?
Gracias a don Isidro, Margarita, Franco, Mario, Doris y Milton por su amistad y solidaridad. Eso sí, espero que ustedes y otras personas que hayan leído el artículo de Luis Guillermo sepan distinguir mi realidad de su pluma. (Con biógrafos así una no necesita biografía!!).
Juliana
Discrepo más de lo que coincido con Juliana y Mauricio. Y por eso es que he aprendido tanto de los dos. Porque de los argumentos que se elaboran con honestidad, rigurosidad y una genuina preocupación social, siempre podemos aprender aunque no estemos de acuerdo.
Y precisamente porque su posición es sólida e íntegra, hay personas a quienes desde sus propias debilidades se les hace imposible enfrentarse a Juliana y a Mauricio. Por eso recurren al libelo y al anónimo rastrero y xenofóbico, sin darse cuenta incluso que son menos ticos que Juliana, cuya sensibilidad por los problemas del país, no tanto un proceso legal que la acredita como tal, la hace más costarricense que otros que creen que la nacionalidad solo se adquiere por nacimiento, aun cuando a partir de ese momento no hagan nada por su país.
Bien dice Juliana que hay que cuidarnos unos a otros en estos tiempos de intolerancia e irracionalidad. Los mensajes que aquí han aparecido en solidaridad con ellos dos son un buen síntoma. No todo está perdido.
Un abrazo
Roberto Gallardo
Qué bonito leer todos estos comentarios, como que se le alimenta a una la esperanza.
Qué bonito, de verdad.
Mi abrazo cariñoso para Juliana y para Mauricio, que sin saber todos los títulos que tenían, ya yo desde la primera vez que les tomé una foto y les vi los ojos supe que se trataba de gente buena.