Tal vez lo que más se ha destacado del nuevo Premio Nóbel de la Paz es su creación de un banco para los pobres (Grameen Bank) en Bangladesh en 1983.
El capital total desembolsado en préstamos desde su creación es de 5.400 millones de dólares estadounidenses. Los prestatarios del Banco son sus dueños al poseer en la actualidad el 94% de su capital. El resto es propiedad del Estado.
El Banco Grameen no pide ninguna garantía para sus microcréditos. Cada prestatario debe pertenecer a un grupo de cinco integrantes que velan porque cada prestatario se comporte responsablemente, aunque estos no están obligados a pagar la deuda de un miembro que no satisfaga sus compromisos. El 96% de los prestatarios son mujeres que representan casi 6 millones de personas. La recuperación de los préstamos es del 98%, es decir, la morosidad de los préstamos es muy reducida incluso comparada con los bancos privados.
No obstante, lo que no se ha mencionado o resaltado es lo que el Profesor Yunus (graduado de prestigiosas universitarias estadounidenses) piensa sobre el origen de la pobreza. Según este autor “la pobreza no es creada por la gente pobre… La pobreza la ha creado el sistema económico y social que hemos diseñado para el mundo. Son las instituciones que hemos construido y de las que nos sentimos orgullosos, las que crearon la pobreza. Son los conceptos que desarrollamos para entender la realidad que nos rodea, los que nos hicieron ver las cosas de manera equivocada. Nos llevaron por un camino equivocado y causaron miseria para las personas. Son nuestras políticas, producto de nuestro razonamiento y marco teórico, con el cual explicamos las interacciones entre las instituciones y las personas, las que causaron este problema para tantos seres humanos. Es el fracaso del mando - más que la falta de capacidad en la base - lo que es la causa de raíz de la pobreza.”
Para explicar su pensamiento analiza cinco puntos que él considera debe ser la base de la revisión de toda la teoría económica: (a) ampliar el concepto de empleo (b) asegurar servicios financieros incluso para las personas más pobres (c) reconocer a cada ser humano como un posible empresario (d) reconocer a los empresarios sociales como agentes potenciales para crear un mundo en paz, armonía y progreso (e) reconocer el papel de la globalización y la tecnología de la informática en la reducción de la pobreza
En relación con el empleo sugiere que la forma más rápida de ofrecer empleo e ingresos a los pobres es a través del apoyo a la creación de fuentes de empleo mediante el autoempleo. Para ello es necesario introducir sistemas de crédito apropiados inclusive con tasas de interés subsidiadas para casos de préstamos a indigentes. Los fines del crédito pueden ser la vivienda, la capacitación, la microempresa, entre otros. Critica fuertemente los sistemas tradicionales de crédito que impiden que personas pobres tengan acceso al crédito.
Considera que el mayor problema para extender el sistema de crédito del Banco Grameen denominado de “microcrédito” no es la falta de capacidad, sino la falta de dinero de donantes para ayudar a que los programas lleguen a ser autosuficientes. Pasado ese nivel, el sistema puede extenderse incluso mediante préstamos del mercado o de depósitos. No obstante, las regulaciones financieras no les han permitido a este tipo de bancos de tomar depósitos públicos, argumentando que no son sostenibles.
En relación con reconocer “a cada ser humano como un posible empresario” afirma que la teoría económica visualiza a la mayoría de las personas como proveedoras de mano de obra y para que reciban órdenes de un pequeño grupo conocido como “empresarios” y que todo el sistema económico está para servirlos. Por tanto, considera que se deben repensar las instituciones y la teoría económica considerando las necesidades de las personas pobres. En palabras de Yunus: “La teoría económica se equivocó… y de la manera más perniciosa cuando intentó explicar la fuerza que impulsa la competencia entre empresarios. Reconoce el afán de lucro como el único motivo tras ese impulso. Elevar al máximo la ganancia es el grito de la batalla. Esta explicación ocupa una posición tan central en la teoría económica, y todo el resto se ha construido alrededor de eso con detalles tan intrincados, que nadie se atreve cuestionarla”.
En ese contexto, resalta que existen dos tipos de empresarios: los que persiguen ganancias según las reglas actuales del mercado y los empresarios sociales que buscan en su quehacer empresarial objetivos sociales, de bienestar para la comunidad y no solo para tener contentos a los socios inversionistas.
Finalmente, analiza el tema de la globalización y expresa: “Creo que la globalización puede traer más beneficios para los pobres pero sería ingenuo pensar que hay sólo una arquitectura de globalización. Fácilmente podemos dividir todas las opciones de globalización en dos categorías amplias: a) globalización correcta y b) globalización equivocada, en el contexto de un conjunto de objetivos. Si uno de nuestros objetivos primarios es conseguir una rápida reducción de pobreza, debemos escoger la arquitectura que lo asegure. A no ser que pasemos por este ejercicio y hagamos esfuerzos serios para construirlo, la arquitectura emergente más probable será la globalización contra los pobres, de una economía contra los pobres.”
Los aspectos anteriores nos llevan a concluir, según el autor, que no es posible favorecer una economía inclusiva para todos si no cambian las estructuras y arquitectura de la actual globalización. Para ello se requiere un cambio mental de nuestra manera de ver la economía y la distribución de los recursos entre las personas. Es tiempo que pensemos a quien sirve nuestro sistema financiero y fortalezcamos y ajustemos los esfuerzos actuales de organizaciones que otorgan microcréditos a micro y pequeños empresarios y a personas pobres.
Helio Fallas | 16 de Octubre 2006


1 Comentarios
Recomiendo también leer todo lo que Vandana Shiva de India nos dice al respecto. Tantos siglos ignorando la sabiduría de los pueblos pobres, tantos siglos con la mirada siempre puesta en el hemisferio norte, para darnos cuenta que las respuestas más creativas, más humanas y más factibles están cerca, en el sur… aquí: donde pertenecemos! La actividad de este señor es ejemplar y merece ser copiada y difundida en nuestros países, porque nuestros pueblos más que limosnas y donaciones, lo que necesitan es oportunidades para convertirse en emprendedores y productores de su propio bienestar.