El gobierno de Costa Rica ha anunciado su intención de trasladar la Embajada nacional de Jerusalem a Tel Aviv. Esta decisión ha generado ya considerable interés en el país y sin duda producirá muchas reacciones, a favor y en contra, en los próximos días tanto en Costa Rica como en el propio Israel cuyo gobierno atraviesa en estos precisos momentos por una delicada crisis política producida por la guerra en el sur del Líbano.
La decisión del Poder Ejecutivo, que fue insinuada ya la campaña electoral del 2005, le permite a Costa Rica ponerse en concordancia con las múltiples resoluciones que al respecto han emitido diversos órganos de las Naciones Unidas. También hará posible la restauración de vínculos diplomáticos con decenas de países de la Conferencia Islámica y la normalización, por esa vía, de las relaciones comerciales, culturales y el diálogo político con un colectivo cuyo peso en la geopolítica mundial ha aumentado desmesuradamente en los últimos años.
Y todo ello puede lograrse, sin sacrificar los nexos de amistad, solidaridad y fraternidad que unen a Costa Rica y a Israel, a sus pueblos y gobiernos, y sin socavar de ningún modo el compromiso nacional con una solución pacífica y negociada del conflicto entre Israel y Palestina, solución la cual no puede de ninguna manera prescindir de la existencia de ambos Estados. Interpretar la decisión gubernamental como un acto hostil contra el Estado Judío, como un repudio a más de medio siglo de amistad y a décadas de acompañamiento solidario en los foros internacionales, o como la aceptación de las tesis de los Estados islámicos enemigos de Israel que, como es el caso de Irán, insisten en que hay que exterminar a Israel y lanzar a los judíos al mar, sería un error. Manipular la decisión en ese mismo sentido, resultaría una ofensa a la amistad de nuestros pueblos y un grosero insulto a la inteligencia.
Evidentemente, la decisión traerá fuertes reacciones en la comunidad judía costarricense y de otros países. La capitalidad de Jerusalem es para los judíos un tema tan sensible como lo es para los palestinos. El simbolismo religioso de esa ciudad que es considerada santa por los tres grandes credos semíticos es igualmente innegable. Por lo tanto el gobierno tendrá que ser sensible ante esta realidad y, sin ceder en su determinación, abundar en las razones de Estado que explican su decisión defensa del interés nacional.
Es positivo que el anuncio de la decisión gubernamental se produzca a los 100 días de haberse iniciado el gobierno del Dr. Oscar Arias. Ello subraya la importancia que esta administración atribuye al tema internacional pero también, aunque no lo diga el gobierno, la insatisfacción del Estado costarricense con las acciones que Israel emprendió –de manera desproporcionada y brutal– en el sur del Líbano. Sobre ese tema resulta necesario reiterar, en el contexto del anuncio del traslado de la Embajada nacional, que resulta en el mejor de los casos inexplicable y en el peor de ellos inexcusable, que una democracia madura como la israelí, haya actuado con tales grados de salvajismo contra la población civil en las zonas ocupadas por el grupo terrorista Hizbolah.
Y ello hay que decirlo, entiéndase claramente, sabedores de la inadmisible presencia de dicha organización terrorista en esa zona con pleno conocimiento del gobierno pro-sirio del Líbano. Una situación que vuelve obligatoria la acción de la Comunidad Internacional para garantizar el fin inmediato de dicha ocupación “de hecho” que ha sido responsable de centenares de ataques sobre el Estado de Israel y sus ciudadanos.
Luis Guillermo SolÃs R. | 23 de Agosto 2006


2 Comentarios
Temas pendientes:
Nombre del presidente y las razones que tuvo para poner la embajada tica en Jerusalem ( Luis Alberto Monge, que en política internacional sale con cada cosa… recuérdense sus metidas de pata en el tema de Cuba y su apoyo a grupos de dudosa reputación)
Taiwán! Vamos a seguir de pedigüeños aceptando “regalitos” por un compromiso político extraño e inexplicable?
El consulado honorario de Costa Rica en Israel se estableció en Jerusalén cuando era presidente don Otilio Ulate, coterráneo de doña Julia.
La Embajada de Costa Rica en Israel ha estado siempre en Jerusalén, en las presidencias de Orlich, Trejos, Figueres, Oduber, Carazo, Monge, Arias, Calderón, Figueres h., Rodríguez y Pacheco.
Qué, ¿no han leído la carta de Lage? No se pueden repetir impunemente tantas inexactitudes.