Hace algunos años el Directorio de Institutos de Política Pública en Mercados Emergentes, con sede en Washington, publicó un documento sobre las características de una política pública de excelencia.
Entre los elementos más importantes resaltan los siguientes: en primer lugar, la política debe contener una “fundamentación amplia y no sólo específica”. Esto implica darle un contexto en un periodo de largo plazo y ubicarla en “hacia dónde vamos”.
En segundo lugar, la política debe contener una claridad de los objetivos que persigue, así como funcionalidad de los instrumentos e indicadores de economía, eficacia y eficiencia. En otras palabras, la política pública debe indicar qué objetivos persigue, qué instrumentos utilizará para alcanzarlos y los indicadores que muestren su eficacia y eficiencia.
En tercer lugar, se sugiere que la política pública estime su costo de implementación y sus alternativas de financiamiento. Hay política pública que su costo económico y social es muy alto y que por lo tanto deben buscarse otras alternativas de política o de financiamiento.
También una política pública debe considerar los factores necesarios para una evaluación de costo-beneficio social. No basta analizar solo los factores económicos de una política sino también los beneficios sociales, tales como la calidad y cantidad del empleo.
En quinto lugar, debe considerar los posibles apoyos y críticas probables a la política, ya sea en el campo político, social, corporativo o académico. Una política pública que implique un gran debate debe consultarse y aún negociarse con los agentes interesados en su temática, si se desea amplio respaldo y gobernabilidad.
La oportunidad política también tiene una importancia fundamental puesto que muchas buenas políticas pueden no llegar a aprobarse y luego aplicarse por no considerar este elemento.
Finalmente, aunque se pueden citar algunas más, está el elemento de la secuencia de las medidas pertinentes: qué va primero, qué condiciona qué, etc. Muchas veces el efecto de la política pública se diluye o simplemente se anula por no considerar los elementos necesarios para su puesta en marcha en forma sistemática.
A todos estos elementos, en mi criterio, debería agregarse el aspecto político por el que pasa Latinoamérica, donde cada vez se cuestiona más las repercusiones sociales de la aplicación del Consenso de Washington, que dieron origen y orientación a la política pública en los últimos veinte años. Se suponía que las políticas contenidas en ese “Consenso” generarían crecimiento económico sostenido, empleos de calidad y mejoramiento en las condiciones sociales de la población. Hoy se conoce que el crecimiento ha sido moderado o bajo, la pobreza aumentó o se estancó y la distribución del ingreso se ha desmejorado significativamente. En esas condiciones, algunos tratadistas políticos afirman que la democracia de los países estaría en peligro porque no se asegura adecuados niveles de bienestar. Las recientes elecciones en distintos países de América Latina son consideradas como respuestas de la ciudadanía ante las repercusiones sociales de esas políticas.
En el caso de Costa Rica, se está en este momento analizando dos políticas públicas muy controversiales: el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos de América, Centroamérica y República Dominicana y la Reforma Fiscal, ambas iniciativas de la Administración anterior.
Si le aplicamos a las políticas referidas las características enunciadas de una política pública de excelencia, se puede observar que al menos en varias de esas características hay aspectos no muy claros o precisos: fundamentación amplia, funcionalidad de instrumentos, alternativas de financiamiento y apoyo político. Por ello se prevé que el costo político y social de ambas iniciativas sea muy grande y que lo lógico y razonable es que se pase a un esquema donde la concertación sea lo que prive. Nuestro país se ha distinguido por la apertura al diálogo entre sectores sociales. ¿Será que se está perdiendo esa distinción? ¿O que las fuerzas que están detrás de estos proyectos de ley están tan polarizadas que nos están llevando a un escenario que casi nadie desea?
Helio Fallas | 28 de Agosto 2006


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