Nuestra época impone otro modelo de pareja. Uno basado en un ideal igualitario, de respeto y colaboración, donde la participación del hombre en las decisiones y trabajo doméstico se haga de modo paritario; sin cabida para estereotipos desfasados en los que el trabajo doméstico y el cuido de los hijos resultan deshonrosos para el hombre.
El derecho positivo fue escrito por y para hombres y por ende la vida ha sido de dominio masculino. Por siglos el hombre ha sido el protagonista en el terreno profesional, político y socioeconómico. Pero en el nuevo milenio el varón habrá de convertirse en un efectivo colaborador, para que las mujeres también logremos un justo protagonismo y respeto por nuestro trabajo.
El siglo XX puso parches en las leyes para permitirle a la mujer incursionar en la vida política y económica. Las mujeres derrumbaron diversas fortalezas masculinas y paulatinamente han penetrando en mayor número en la política, pero esta tendencia dista mucho de situarnos en un entorno de verdadera igualdad. No fue sino hasta el año 1949 que se declaró el derecho al sufragio para la mujer costarricense. En 1953 por primera vez en la historia de Costa Rica accedieron a la Asamblea Legislativa tres ilustres mujeres: doña María Teresa Obregón, doña Ana Rosa Chacón y doña Estela Quesada.
La paridad plena no será fácil de lograr sin colaboración del hombre. Además, no es solo cuestión cuantitativa, lo importante es que aquella se traduzca en acción eficaz para superar los problemas reales de las mujeres. La pregunta es, ¿será posible que logremos que los hombres entiendan que somos sujetos con derechos plenos, y que nos amparan los principios democráticos que teóricamente rigen nuestra sociedad?
Parte importante del problema reside en la diversa percepción de los espacios profesional y doméstico en el hombre y la mujer. Para el hombre la vida profesional y la doméstica son mundos separados. Para el varón el campo profesional tiene preeminencia, y muy relegado está el ámbito del hogar; mientras que para la mujer estos dos mundos están unidos, la vida doméstica sigue teniendo prioridad, ya que ella se siente responsable por la total atención de la familia. Cuando los hijos están enfermos es mayoritariamente la madre quien se queda a cuidarlos (Lipovestsky, Gilles. La tercera mujer)
Si bien las estadísticas confirman que se han producido importantes cambios en la situación de las mujeres, aún subsisten serias desigualdades. Particularmente en el ámbito de la mujer casada, donde persiste el yugo histórico cultural de los roles diferenciados que se le atribuyeron al hombre y a la mujer en el seno de la familia. La mujer sigue llevando la mayor carga. Sobre sus hombros cae toda la responsabilidad de la organización doméstica, que implica limpieza, orden, alimentación, administración, decoración, y la total atención de los hijos y del esposo. Estas labores fue posible realizarlas a plenitud, cuando la mujer quedaba en casa, mas hoy es imposible si los cónyuges trabajan fuera del hogar. Ambos aportan dinero a la casa, pero por lo general es la mujer quien realiza las tareas domésticas, causando para ella una doble carga en la que no se repara, y mucho más largas jornadas de trabajo.
Los cambios no deben provenir solamente de las mujeres. Es necesario que los varones asuman también su responsabilidad, porque ambos, somos indispensables para el fundamento y desarrollo de una sociedad democrática y solidaria. Naturalmente, ha de respetarse la diferenciación sexual; bien lo expresa la chilena Lucía Santa Cruz, Directora del Instituto de Economía Política de su país: el objetivo es “… ser esencialmente mujer sin tratar de ser hombres de segundo orden”.
Marlyn Bendaña Valverde | 10 de Junio 2006


2 Comentarios
Marlyn recoge el sentimiento de “las doñas” del país para lograr un mayor entendimiento y colaboración mutua, sin necesidad de recurrir a la confrontación, violencia o descalificando a nadie.
Al leerlo y ponernos en “sus zapatos” sentimos que se puede expresar con amabilidad y reclamar con sensibilidad lo que las mujeres padecemos.
Excelente artículo.
Marilyn.
Me gustaria conocer mas de tus ideas, como las del comentario.
Saludos
Ronald (Liceo del Sur)