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Anhelo de verdad y transparencia

Marlyn Bendaña Valverde | 7 de Abril 2006

El desempeño del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en el último proceso electoral ha dejado duda y sinsabor en los ciudadanos de Costa Rica. La gran cantidad de irregularidades denunciadas nos conduce a pensar que en el mejor de los casos el Tribunal ha incurrido en negligencia, ya que el artículo 99 constitucional claramente establece que “La organización, dirección y vigilancia de los actos relativos al sufragio, corresponden en forma exclusiva al Tribunal Supremo de Elecciones…” La desconfianza parece ser el sentimiento imperante en la ciudadanía y eso aumenta el abstencionismo.

Se han denunciado, por ejemplo, irregularidades producto de la reforma hecha al artículo 14 del Código Electoral, que sustituyó por una “X” marcada con bolígrafo la emisión del voto mediante la impresión dactilar del pulgar derecho del votante. Este procedimiento, practicado en solo tres elecciones nacionales, ya tiene a su haber varias denuncias de marcas en una misma papeleta con distinto color de bolígrafo; en tanto que al sistema de impresión dactilar, aplicado en 12 elecciones anteriores, no se le conoce denuncia alguna. La manifestación de voluntad del votante por medio de “X” tiene grandes debilidades. Los costarricenses debemos sopesar ambos sistemas y exigir que se nos provea de un medio más seguro para emitir nuestro voto.

Como fiscal de escrutinio del Partido Integración Nacional ante el TSE, pude constatar que el sistema vigente causa confusión en el votante. Encontramos varias papeletas con el nombre o la firma del elector estampados sobre la casilla del candidato de su preferencia, en vez de la “X”, hecho que obligó a anular cada voto al poderse conocer la identidad del votante. Es también factible que algún miembro de mesa inescrupuloso desenfunde discretamente el bolígrafo y remarque votos emitidos a favor del contrincante, obligando al TSE a anularlos. De hecho, dentro de las bolsas de votos “buenos” encontramos muchos con doble marca, que desde el cierre de la junta receptora debieron ser colocados en la bolsa para votos nulos.

Cuestionamos el trabajo del Tribunal para impedir que se vulnere la pureza del proceso electoral y evitar irregularidades en el futuro. Porque independientemente de si éstas son o no producto de una intención dolosa de falsear la voluntad popular, el hecho es que se dieron y debieron evitarse.

Fue grave que el propio magistrado presidente del Tribunal calificara de “normales” las irregularidades, alegando que han sucedido en elecciones anteriores. Tales manifestaciones solo han aumentado las dudas sobre la solvencia de sus actuaciones. El TSE debe reconocer lo que anda mal y cumplir con la función que le ordena la Constitución. Porque anhelo de verdad y transparencia es lo que tenemos todos los costarricenses.

Marlyn Bendaña Valverde | 7 de Abril 2006

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