De cal y de arena

La Centroamérica insolidaria; la de las exclusiones sociales; la de la concentración de la riqueza; la de la explosión de la pobreza, que atenaza a 20 millones de sus habitantes y de los cuales más de la mitad no tiene acceso a servicios de salud; la del analfabetismo que tara a una de cada cuatro personas mayores de 15 años; la de los cuatro países cuyo nivel de producción ha retrocedido 20 y 30 años por su baja inversión en desarrollo humano, por el conflicto social y por las colisiones bélicas; la de la Guatemala y la Nicaragua en donde un 70% de la población sobrevive con el 33% de los ingresos; la Centroamérica de las tasas de desempleo total superiores el 30% de la población económicamente activa (en Honduras pasa del 40%); la de las masas emigrantes en busca del techo y del pan que por aquí se les niega.

Este es el espejo en que debemos mirarnos los costarricenses que –advertidos de los grandes riesgos que corremos si mantenemos el derrotero que llevamos- hemos de evitar lo que llevó a nuestros vecinos a la convulsión social que les desgarra. Nuestro país no está en los niveles de desigualdad que mantiene el vecindario, pero tiende a acercarse. Así lo desnudan el Segundo Informe sobre Desarrollo Humano en Centroamérica y Panamá, las publicaciones del Banco Centroamericano de Integración Económica y numerosos sociólogos y economistas nacionales.

De esto hablábamos hace unas pocas semanas don Jorge Rossi Chavarría y yo.

El, honesto político de amplio registro y empresario de vasta experiencia, se caracterizaba por una refinada sensibilidad social que trascendía los ámbitos de la retórica para evidenciarse en decisiones personales que dejaban huella en sus empresas y pregonaban, con la discreción que le fue característica, lo mucho que podía mejorar esta sociedad si la solidaridad fuese más afortunada, si la política no estuviese invadida por tanto mercader y si el Estado se ocupara con responsabilidad de una de sus principales misiones, la de redistribuir la riqueza. Lo enfatizaba con juicio crítico y lo certificaba su autoridad moral.

La última ocasión en que conversamos lo sentí esperanzado en el retorno a un Estado Social de Derecho que expresara el remozamiento y la modernización de la obra de Calderón Guardia y de Figueres Ferrer, para darle más larga vida a la estabilidad y convivencia social que tanto nos había diferenciado de Centroamérica. Pero también lo sentí temeroso de que la polarización, ya presente, termine ahogando las corrientes de la sensatez. Insistía en lo pernicioso de los dogmas –él fue muy religioso y dejaba en claro que los dogmas se quedaban para la religión y nada más- y me expresaba la sospecha de que la ausencia de liderazgos nacionales hubiese abierto la puerta a las posiciones dogmáticas, en un lado y en otro.

Ya se ausentó don Jorge. Pienso yo que si en estos tiempos hubiesen sido otras sus circunstancias físicas, de repente habría repetido el golpe a la mesa que en 1957 estremeció a Liberación Nacional para mejor fortuna del partido y de su Patria.

(La República)


3 Comentarios

  1. Agustín Acosta

    Como socialdemócrata de convicción,creo que el país ha perdido el rumbo al crear un estado voraz,pleno de privilegios para sus integrantes en detrimento de la salud y educación de la población, dos pilares claves del bienestar y estabilidad social.

  2. Jerry Espinoza R.

    No olviden que Jorge Rossi fue durante muchos años un activo integrante del Opus Dei, organización que nunca se ha caracterizado precisamente por la defensa de la solidaridad y la equidad…

  3. Que Rossi fuera miembro del Opus Dei muestra que el Opus Dei, al margen de la leyenda negra, no es más que una institución religiosa en la que encontramos miembros laicos de muy diversas tendencias ideológicas. ¿Que no se ha caracterizado por la defensa de la solidaridad y la equidad? Os recomiendo que os informéis al respecto, pues son muchas las obras de justicia social que deben su existencia al Opus Dei. También sería interesante informarse más del itinerario biográfico, profesional y político de Rossi para desmontar prejuicios.