Como si no hubiésemos sufrido el escándalo de la campaña anterior, un grupo de diputados, encabezado por el Presidente de la Asamblea, viajará a Taiwán, la isla de la fantasía y de las financiaciones generosas. Curándose en salud, el Presidente legislativo, quien es también jefe de campaña de don Ricardo Toledo, adelantó varias justificaciones, a cual más de todas penosa.
La primera es que, como van con todos los gastos pagos, al país no le costará nada, salvo el dolor de su ausencia. En otras palabras, el viaje no tiene interés público, es innecesario, de puro paseo y un privilegio derivado del cargo.
La segunda es que él lo aprovechará para investigar la financiación taiwanesa a la campaña de don Abel. Esto, además de descortesía para quien lo invitó, pues mienta soga en casa de ahorcado, lo es también para con su compañero de viaje que encabezó la comisión investigadora y que podría contarle la burla a la comisión, por parte de los taiwaneses. ¿O será que lo llevan más bien de tapadera inocente para ocultar lo que de verdad buscan?
El viaje se presenta como si no fuera suficiente la humillación de la compra taiwanesa de conciencias e influencias, tanto en el anterior como en el actual gobierno. Como a pesar de los escándalos, don Abel se desvió de su viaje a Japón, para ir a Taiwán a agradecerles las donaciones ilegales que le dieron, y nadie, a falta de oposición, le reclamó nada, es lógico que se de este otro viaje, aunque sea tan indecoroso como el del Presidente y suscite graves sospechas sobre su finalidad.
Eso de fingir investigar a deshora y no obstante que se conocen las mentiras de Taiwán, obligan a preguntar: ¿por qué el jefe de campaña de Toledo, y actual Presidente legislativo, no le pide al colega del PLN que lo acompaña los detalles del sainete taiwanés con que se burló a la Comisión y al país, sobre la financiación ilegítima al Presidente y a otros destacados políticos? No se averigua lo que bien se sabe. El Presidente de la Asamblea no tiene que ir a Taiwán para enterarse hasta del último detalle; bastaría que le preguntara a don Abel, al candidato Toledo y al Ministro de Relaciones Exteriores, miembros de comisión investigadora que conocen el largo de esa cuerda.
Esto hace pensar que, como perro que come huevos, quizá se trata de algo menos sofisticado, como sería procurar vencer la resistencia taiwanesa a financiar otra campaña presidencial en Costa Rica por temor a nuevos escándalos y, sobre todo, porque se trata de un caballo perdedor. Pero como la peor diligencia es la que no se hace y quien quita un quite, a lo mejor el milagro taiwanés se repite.
(La Nación)
Rodolfo Cerdas Cruz | 18 de Septiembre 2005


0 Comentarios